¿A qué jugamos?

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Quizás el último evento deportivo que se haya realizado después del irrumpimiento del Covid-19 fue el Torneo de Candidatos disputado en Rusia y que fue cancelado a la mitad debido a la declaración de la OMS como pandemia a esta enfermedad. Tan solo unas semanas después y con el objetivo de promover el ajedrez on-line, Magnus Carlsen, número uno mundial, lanzó el “Magnus Carlsen Invitational”, torneo que reunía de manera virtual a 8 de los mejores jugadores de la actualidad.

Uno de los participantes en este torneo en línea era Anish Giri. Anish, jugador de origen ruso y que juega con la bandera de los Países Bajos, ha construido la reputación de ser uno de los jugadores más fuertes y sólidos dentro de la élite mundial; sin embargo, ese mismo estilo de juego que lo hace difícil de batir, le ha llevado a no capitalizar las opciones de victoria que genera, obteniendo como resultado menos triunfos de los que pudo haber conseguido; y en el “Magnus Carlsen Invitational” no fue la excepción.

En la ronda 8 se enfrentó a Liren Ding ante quien acabó perdiendo el match en un empate. Al día siguiente dio la sorpresa de la jornada ganándole el match al eventual campeón del torneo. ¿Qué sucedió? Su actitud cambió y produjo la polémica imagen de jornada: mandar a callar en vivo y en directo a todos quienes estaban viendo la transmisión y pensaban que no podía ganarle a Carlsen. Lo rescatable aquí y lo que, a mi criterio hizo la diferencia, fue que jugó a ganar en vez de jugar a no perder y de esto quiero hablar hoy.

En el contexto empresarial la estrategia son todas aquellas actividades que realizan las empresas o los emprendimientos para competir de manera exitosa, de tal manera que permita a sus inversionistas obtener rendimientos financieros sostenibles en el tiempo. Básicamente una estrategia exitosa se fundamenta en la posibilidad que un negocio genere flujos de capital lo suficientemente atractivos para los inversionistas como para querer seguir invirtiendo.

Pero, ¿qué quiere decir jugar a no perder? Si usamos la analogía del ajedrez hablamos de hacer tablas y esto en el contexto empresarial se traduce en trazarse como objetivo únicamente el alcanzar el punto de equilibrio. Situación que tampoco es fácil de lograr considerando que no menos del 70% de las empresas fracasan en sus primeros cinco años de existencia.

Jugar a no perder es una característica que exige un juego sólido muy defensivo, es decir: ser cauteloso con los gastos; tener un conocimiento basto y profundo de la estructura de costos y no exceder los límites que esta permite; ser prudente con la gestión del riesgo, haciendo movimientos más que seguros; y otras tantas actividades más. Esto es algo que obligatoriamente debe hacerse, de lo contrario se vendría a ser parte de ese fatídico 70% que mencionaba líneas atrás.

Pero vamos más allá: jugar a ganar implica, además de una excelente y sólida defensa, una coordinación en los movimientos que permita alcanzar los objetivos estratégicos necesarios para cumplir y superar el mencionado punto de equilibrio, ojalá antes del tiempo de recuperación de la inversión. Estos movimientos son lo que en ajedrez se conoce como combinaciones y es la manera de “entre-tejer” las actividades que, desde las cuatro perspectivas de la estrategia, se necesita para “ganar la partida”.

¿Cómo se pueden combinar entonces las actividades de manera que se logre el objetivo? Para ser sincero la tarea no es fácil. Requiere de conocimientos, habilidades, experiencia, disciplina y esfuerzo. Concatenar lineamientos de aprendizaje con los procesos internos y a su vez que impacten al cliente y que esto al final incida en resultados financieros, es un reto que tanto empresarios como emprendedores asumen al estar al frente de sus ideas de negocios.

Para finalizar quiero mostrarles un ejemplo: una aerolínea decidió fortalecer las competencias en seguridad de sus empleados a la vez que robustecía sus procedimientos de seguridad para que, luego de incluir a los departamentos de aduana de los países a los que llegaban sus aviones, los tiempos de papeleo de aduanas para sus pasajeros fuera cada vez menores. Todo eso resultó en un incremento en la demanda de pasajeros que no querían perder tanto tiempo en los aeropuertos y ocasionó un aumento en los ingresos y el alcance de mejores resultados financieros.

¿Juegas a ganar o a no perder?

@CamEmprendedor

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