Agricultura Sostenible con Sentido Social, la experiencia de Juan Carlos Vélez

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La Agricultura Sostenible  es una metodología de crecimiento económico, pensando en el uso racional de los recursos naturales.

Por ello, Juan Carlos Vélez, Administrador de Empresas Agricultoras en Colombia, trabaja para implementar la Agricultura Sostenible en sus cultivos, debido a que desde 1982, cuando era un niño, ya estaba vinculado a este sector, gracias a que creció viendo a su familia cultivar desde caña de azúcar hasta café, comenta Carlos.

Según Juan Carlos sus propios cultivos han sido de caña de azúcar, naranjas y limones y hace un año lleva a cabo un proyecto que consiste en cultivar y producir café de especialidad en su finca, ubicada en Risaralda.

Grano de café, de la finca de Carlos.

Juan Carlos le contó a la Revista E3 cuales fueron los motivos que le hicieron implementar la Agricultura Sostenible: con el cambio climático, en el 2008, empezó a usarse un término que él ni muchos agricultores conocían, se trataba del “ Fenómeno del Niño”.  “ La verdad nosotros veníamos con inviernos y veranos y así se manejaba la agricultura en Colombia, pero de pronto en el 2008 aparece este nuevo concepto del “Fenómeno del Niño” y nos dimos cuenta que era básicamente un cambio climático en el cual los veranos eran más extensos y los inviernos más fuertes, eso ocasionó inundaciones, sequías, pero a los agricultores nos puso un reto: sostener y  aumentar las producciones bajo esas condiciones extremas”.  

De igual forma, el cambio climático del periodo 2008-2009  llevó a  Juan Carlos y a su equipo a buscar soluciones ante una crisis financiera; el reto  era hacer un cambio en la agricultura, pero que fuera viable financieramente y ecológicamente.

Seguido a ese momento del 2009, según Carlos, en el Valle del Cauca se presentó una sequía, por lo cual tuvieron que empezar a buscar alternativas para generar la retención de humedad en los suelos: “hicimos unos análisis de suelos en la finca, encontramos que el índice de materia orgánica era muy abajo y sin materia orgánica no hay cultivo”, agregó Carlos.

 “En ese momento entendí que los suelos nuestros, los de mi finca, estaban muy pobres en materia orgánica; es decir, pobres de vida microscópica o de microorganismos  y nos pusimos en la tarea de aumentar esa materia orgánica; si nosotros lográbamos de esa manera eficiente económicamente aumentar la materia orgánica eso se iba a representar en un aumento de producción”,  comentó Juan Carlos.

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Por su lado, Juan Carlos cuenta que antes realizaba un manejo tradicional de la agricultura,  a base de agroinsumos (nitrógeno sintético) es decir,  la forma tradicional de cultivo que aprendió inicialmente en la universidad, además que fue la metodología con la que él creció.

«A nosotros nos enseñaron que necesitábamos y dependíamos de los agroinsumos, en este caso el del nitrógeno sintético para poder producir lo que fuera que estuviéramos sembrando en este caso, la caña de azúcar», aseguró Juan Carlos Vélez

 Entonces, Juan Carlos y su equipo, consideraban necesario buscar fuentes de materia orgánica que fueran económicamente viables para reemplazar a los agroquímicos (nitrógeno sintético) que en ese entonces utilizaban, “allí conocí a los microorganismos eficientes y desde el año 2010 trabajo con ellos”, añadió Carlos.

Grupo de trabajo en la Finca de Carlos

Pregunta: ¿Qué pérdidas estaban teniendo en el cultivo?

Respuesta de Juan Carlos Vélez: En el año 2009 nosotros utilizábamos ocho bultos de nitrógeno  de cualquier presentación, más unos elementos menores, lo cual era una formulación muy dada y muy común en el Valle del Cauca; mirando los registros nos dimos cuenta que se usaba nitrógeno desde tiempos inmemorables, al principio de un bulto por hectárea, es decir, usábamos un bulto de nitrógeno para producir 120 toneladas de caña, con el tiempo, pasamos a utilizar tres bultos de nitrógeno y sacábamos 120 toneladas de caña, y cuando yo empecé a hacerme cargo de las empresas, utilizábamos ocho bultos de nitrógeno y producíamos las mismas 120 toneladas de caña, eso significa que para sacar 120 toneladas de caña triplicamos los costos, económicamente eso no es viable, poniendo en riesgo el negocio familiar.

¿Por qué considerar no seguir usando los agroquímicos?

JCV:  Cuando empecé a estudiar, me di cuenta que el nitrógeno sintético estaba degradando la materia orgánica, porque el nitrógeno sintético tiene como base las sales minerales y las sales estaban matando  esa vida o estaban poniendo en riesgo esa fauna micro bacteriana  y fue allí cuando tomamos la decisión de cambiar; las sales lo que hace es que empiezan a esterilizar el suelo, porque la sal residual, es lo que queda en el suelo, después de una fertilización se va compactando y va ocasionando que las paredes celulares de los microorganismos no retengan líquido, por ende la retención de agua en el  suelo es menor, la materia orgánica es la que logra que haya una retención de humedad  óptima  en un cultivo, si no hay materia orgánica no hay retención de líquido.

¿Qué hicieron para recuperarse de la crisis?

JCV:  habían unas recomendaciones que nos daban algunas entidades que era aproximadamente 2.5 metros cúbicos de agua por hectárea en un cultivo de caña, pero eso si no había retención rápidamente se desaparecía del cultivo, cuando empezamos a recuperar la materia orgánica del cultivo a base de microorganismos empezamos a ver que la retención de líquidos aumentó, esa misma cantidad de agua en vez de durar una semana podía durar dos semanas, esa misma cantidad de agua bien aplicada éramos capaces de prolongarla más el tiempo, eso nos hizo más eficientes; es muy importante, porque es cuando empieza a ver que le retribuye económicamente lo que uno está haciendo, cuando en vez de regar una vez al mes, pasas a regar una vez cada dos meses, significa que te estas ahorrando un riego mensual.

Juan Carlos Velez afirma que el nitrógeno es más económico porque está en el aire, es lo que respiramos, pero necesitamos a los árboles para que lo fijen en el suelo, los arboles capturan el nitrógeno con sus hojas y lo fijan en el suelo con las raíces, o sea que en el suelo, hay nitrógeno residual, y las matas en este caso, los cultivos de caña, necesitan ese nitrógeno, necesitan humedad para que las moléculas de nitrógeno les llegue a la raíz, las raíces necesitan un vehículo para que traigan ese nitrógeno a la raíz, por que la raíz no se mueve, la raíz por ejemplo «come a domicilio», entonces la raíz necesita que su domicilio que son los microorganismos le traigan la comida hasta ella y sin humedad no es posible  y sin microorganismos tampoco es posible.


Sin materia orgánica no hay producción, aseguró Juan Carlos Vélez.

» Nosotros no competimos con cantidad de café cosechado sino por calidad de café«, Juan Carlos Vélez.

«Lo que la empresa hizo fue que en un periodo de 5 años empezamos cada vez más a reducir los agroquímicos pero tuvimos también que hacer una aplicación de una materia orgánica y agroquímicos, nosotros montamos una planta de Compost, que es la transformación de materia orgánica que se llama hoy en día «desperdicio a base de bacterias»; hacer un proceso de compostaje para que sea una materia orgánica, para que le aporte a la planta». contó Carlos

«Un proceso biológicamente responsable pues resulta que si empezamos cada vez  a utilizar menos agroquímicos  y más cantidad de Compost, y te digo que los resultados son maravillosos”. agregó Juan Carlos Velez.

Por otro lado, el sentido social es uno de los pilares de la Agricultura Sostenible y Juan Carlos Velez de la mano con su empresa agricultora manejan una  filosofía, por lo que Carlos aseguró: “ es que si no hay una mejora social la empresa no es viable”, la filosofía anterior tiene relación con uno de los 5  principios de la agricultura sostenible de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) que contempla : “aumentar las resilencia de las personas, las comunidades y los sistemas», según FAO

Juan Carlos cuenta que ha hecho él y su empresa por la comunidad: “Teníamos 41 madres cabezas de familia trabajando para nosotros en labores de campo, y encontramos que logramos empoderar esas madres para que en realidad fueran cabezas de familia; un estudio en el cual, antes de empezar con el proceso, el 100% del sueldo que se pagaba al trabajador solo el 30% llegaba a los hijos, por ende la deserción escolar era altísima y esa deserción escolar, lo que hacía era nutrir las pandillas juveniles, cuando hicimos el ejercicio nos dimos cuenta que pasamos de 100% de lo que se les pagaba a las madres cabeza de familia el 70% llegaba  a las familias por ende los niños por primera vez, tenían uniforme, útiles y desayuno para ir al colegio, eso significa que 116 niños de esa vereda no dejaron el colegio, siguieron estudiando y por ende no alimentaron las pandillas, eso fue lo que hicimos con la finca de caña”.

De igual forma, según Juan Carlos gracias a la Agricultura Sostenible con Sentido Social, la empresa ha recibido otros beneficios, “Fuimos visitados por Parques Nacionales y hemos sido escogidos para un programa de parques para avistamiento de aves”, Contó con emoción Juan Carlos.

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