Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

¿Bosques de palma de cera en el Valle del Cauca? sí, en las reservas de la Sociedad Civil La Palma y El Pailón

Fuente: Revista El Viajero – Por: Germán Morales Z. Director Escuela de Turismo, Dirección de Extensión, Universidad Autónoma de Occidente

Hablar, pensar, dialogar y expresar alguna idea sobre la palma de cera, es hablar de la identidad de Colombia, es sumergirse en lo mas profundo de nuestra autenticidad, es sencillamente Colombia en una mágica forma natural que expresa la diversidad de nuestros andes. Si señores y señoras, la Palma de Cera nuestro árbol nacional, la conjugación de lo real y surreal, la expresión de lo divino que con pinceladas de selección natural ha sabido especiar para ser única y crecer solo en los andes y altas montañas de esta tierra maravillosa- COLOMBIA.

Este árbol que nos representa ante el mundo, se eleva hacia el cielo con sus hojas para abrazar al firmamento mismo, se entrelaza con el viento y desde ahí venera al sol que la llena de energía y le regala su grandeza y magnificencia, que nos deja sencillamente perplejos, por su belleza y omnipotencia.

Caminar por el bosque altoandino que mezcla entre sus formas relictos de gran extensión de Palma de Cera, nos llena de admiración, la admiración que nos regala la selección natural y lo sencillamente divino. Las múltiples formas, la diversidad de fauna y flora, y sobre todo los importantes servicios ecosistémicos que prestan estos bosques tropicales para nuestro país, nos hacen entender que este valor, es el patrimonio ambiental más importante que poseemos y que debemos garantizar a las fututas generaciones. Recuerde que en el bosque altoandino y de páramo se produce el 90% del agua que consumimos los colombianos, entonces, por qué no aceptar esta grandeza y desde un acto de admiración, hacer lo que este a nuestro alcance para conservarlos y salvaguardarlos por siempre y para siempre.

Desde siempre hemos hablado de la Palma de Cera como nuestro árbol nacional, y hemos admirado al Valle del Cocora como ese lugar emblemático donde la Palma de Cera se popularizo, a tal nivel, que se volvió la capital nacional de la Palma de Cera. Era apenas Obvio pues era de los pocos lugares cargados y llenos de nuestro árbol nacional que se podía visitar sin mayores alteraciones, pues el resto de zonas y lugares del país donde a pesar de su grandeza, y grandes extensiones de la Palma, se encontraban sitiados por el conflicto que no nos permitía orientar nuestra mirada sobre estos reservorios de nuestro árbol nacional.

Hoy hemos ido encontrando que no solo en el Valle del Cocora hay Palma de Cera, hemos ido paulatinamente escuchando las historias que nos llegan desde los territorios escondidos de esa otra Colombia, y que, a pie, o, a lomo de mula en la cordillera Central, nos va trayendo nuevas historias de nuestra Maravillosa Palma de Cera. Escuchamos historias de Toche en el departamento del Tolima donde las extensiones de Palma de Cera dan fe de su maravillosa grandeza. Hemos escuchado en este ir y venir de la montaña, que en el Valle del Cauca hay extensiones de bosque de Palma de Cera que se conservan por el empuje y el liderazgo de gente berraca, que no solo quiso producir y arrasar desde la conquista y la colonización su madera, su cera o sus múltiples usos, sino que desde su magnificencia no han dejado de admirarla y la conservan como el patrimonio que es y desde su valor local.

Si, en el Valle del Cauca, en esa tierra atravesada por el río Cauca y que muchos creen que solo es salsa y plan, también hay montaña, también hay bosque altoandino y ¿saben qué?… También hay Páramos, Ecosistemas donde la palma de cera se levanta como la reina del trópico colombiano, en paisajes surreales típicos del altiplano cundiboyacense, pero en el Valle del Cauca, se imaginan esa pincelada de paisaje tropical que te orienta hacia el Valle geográfico, y de verdad, es sencillamente único y para vivirlo. Entonces, mejor empaque su maleta, venga y conozca para no seguírselo contando….

Pues en este trópico surreal de alta montaña, usted se encuentra con dos historias que no solo le generan admiración, sino ganas de unirse a la causa, pues aquí y mientras usted camina por el que hoy se conoce como el Corredor Turístico de la Montaña, en la zona Rural del Municipio de El Cerrito, se puede encontrar con don Kamilo y con don Julián. Dos berracos pal trabajo, dos lideres de los que quedan pocos, dos hombres conscientes del valor de la palma de cera vallecaucana, pero, ante todo, dos hombres enamorados de su tierra bendita de Tenerife y que no dejan de repetir, que la palma de cera es una berraquera de árbol.

Don Kamilo, el mejor de los anfitriones, siempre tiene una historia o anécdota para contar, con el te ríes a montones mientras desde su experiencia y arriería te deja entender su amor por la tierra por la cual ha trabajado y trabaja sin descanso, conversador de los buenos, pero ante todo un caballero a carta cabal, de palabra y de buenas intenciones que siempre te recibe con los brazos abiertos. Don Julián, es ese habitante de la montaña que se conoce cada camino y cada relicto de sus bosques de Palma de Cera, avistador de aves, guía y sobre todo un convencido que, en el turismo de naturaleza, pero bien hecho como él dice, hay una oportunidad para su comunidad.

Ellos dos, son pioneros de la conservación de la Palma de Cera y el Bosque altoandino en el Valle del Cauca, pues desde hace mas de diez años trabajan por consolidar sus proyectos de conservación y uso sostenible del ecosistema altoandino. Son los propietarios de las reservas de la Sociedad Civil la Palma y el Pailón, los Santuario de la Palma de Cera en el Valle del Cauca. Sus historias tienen sentido único, pues decidieron ser reservas de la sociedad civil legalmente constituidas y adscritas a nuestro Sidap Valle, desde hace tiempo cuando las condiciones de orden público en la zona, no les permitían a muchos de sus habitantes soñar con conservar, o con ser empresarios de negocios verdes como lo son hoy. Por qué hoy, los dos son negocios verdes certificados por nuestra corporación autónoma Regional CVC, pero además ostentan un premio mayor sobre cualquier otro proyecto de este tipo en la zona, y es que son parte de la reserva de la Biosfera del SIRAP Macizo Cinturón Andino que se encuentra en esa zona del Valle del Cauca.

Es decir, estas dos reservas de Palma de Cera, son sin duda alguna proyectos con propósito, y no solo para Colombia, sino para la humanidad misma, este par de lideres y de seres humanos sensibles con la naturaleza, no solo están pensando en usar el bosque de Palma de Cera, para montar a caballo o para admirar la palma, ellos ya tienen desde hace varios años, su proyecto de Turismo Sostenible caminando, en la medida que la situación del país, los deja, ya tienen sus alojamientos, sus senderos, sus camitas, sus rutas de avistamiento de aves, porque ambos lugares están muy bien ranqueados y posicionados entre los clubes y agencias de avistadores de aves del País. Por estas y muchas razones más, estos proyectos de Palma de Cera en el Valle del Cauca, valen más que la pena de conocer y de apoyar, por que cuando usted los visita, los está acompañando en su lucha de la conservación, pero además les da una oportunidad a las futuras generaciones de poder seguir conociendo nuestro árbol nacional.

Llegar al Pailón o a la Palma y poder hablar con Don Julián, o don Kamilo, mientras en ambos casos disfrutas un café café, de esos que solo se producen en la zona de donde Olguita Quintero en la Albesia, si señores sin duda el mejor café de Colombia, te hace recordar que nuestra tierra esta llena de historias que vale la pena contar pero no desde la moda del Turismo, sino desde el alma y el corazón de la conservación, escuchar a don Kamilo comentar con nostalgia que:

“La palma de cera está presente en mi vida desde mi infancia, la cual transcurrió en la finca El Recreo, ubicada en el corregimiento de Carrizal, jurisdicción de El Cerrito. Siempre se veía esbelta y elegante como una hermosa mujer en medio del bosque de niebla y en cierta época del año, se cubría con ramos de corozos de un rojo vibrante. Era visitada por distintos animales que se alimentaban de sus frutos. Es tanta su belleza e importancia que fue declarada el árbol nacional de Colombia”.

Así mismito, con ese orgullo de patria, te habla Don Julián y te dice:

“La Palma de Cera es el árbol nacional de Colombia, es una especie nativa que está en vía de extinción por el mal manejo que el hombre le ha dado, por eso, Cuidar la palma y conservarla es cuidar su ecosistema, y cuidar su ecosistema es cuidar la naturaleza. Y por eso es que en la Reserva el Pailón el propósito es usar la naturaleza de manera correcta, por ello destine un área considerable de la finca como reserva de la sociedad civil donde la palma se encuentra en su estado natural”

Así que si después de escuchar estas historias de la montaña y del camino allá en la cordillera central vallecaucana, no ha empacado su maleta para venir a conocer, le aconsejo que lo haga y conozca este par de Santuarios de la Palma de Cera en el Valle del Cauca…

Ya empaco…

Fotografías: Armando Rojas Flórez y Juan Manuel Quintero