Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

Contrarios

Hemos dividido al mundo en dos: blanco y negro, luz y oscuridad, orden y desorden, izquierda y derecha, arriba y abajo, alegría y dolor, mente cuerpo, materia y espíritu. Se da lo objetivo y lo subjetivo, el éxito y el fracaso, la vida y la muerte, lo cóncavo y lo convexo.

Podrían seguirse enumerando cualquier cantidad de situaciones o momentos en los que se intenta construir la realidad en función de opuestos. O lo uno o lo otro. Por decirlo de alguna manera simple fue la manera facilista como la cultura trató de explicar la vida. Y señaló fronteras imaginarias entre lo uno y lo otro, soñando con un mundo de positivos sin negativos.

Y otra vez –qué pena- la cultura equivocándose, o de manera más suave, generando confusión y situaciones de ¡absurdo! “Quizá podamos ahora empezar a entender por qué la vida, cuando se la considera como un mundo de opuestos separados, es hasta tal punto frustrante y por qué el progreso ha llegado a convertirse en la actualidad, no en un crecimiento sino en un cáncer.

«Al intentar separar los opuestos para aferrarnos a aquellos que consideramos positivos, tal como el placer sin dolor, la vida sin la muerte, el bien sin el mal, en realidad nos empeñamos en atrapar fantasmas sin realidad alguna”

Wilber, 2011

Es como si viviéramos en un mundo fantástico y absurdo porque es irreal. No puede existir la vida sin la muerte, ni la luz sin la oscuridad. Ninguno de los llamados opuestos puede existir sin el contrario. Ninguno.

Por lo tanto, buscar un mundo sin dolor, o sin muerte, o sin angustia, es intentar construir un mundo imaginario, un mundo imposible. Siempre al lado de la luz está presente la sombra, y no por capricho o por azar, sino porque la una no existe sin la otra.

La frontera imaginaria que hemos trazado entre los contrarios, nos ha fragmentado la vida y nos ha obligado a buscar un mundo mentiroso, un mundo ilusorio. De allí que creamos que la mayor parte de nuestros problemas se basan en la ilusión de que es posible separar y aislar entre si los opuestos y llegar a tener una vida de alegría sin dolor, o de éxitos sin fracasos o de positivos sin negativos.

Y entonces cuanto más me aferro al placer más le temo al dolor. Cuanto más vaya detrás del bien, más me obsesiono por el mal. Cuantos más éxitos busco, mayor será terror al fracaso. Pero como todos los opuestos son parte de una misma realidad, intentar hacer la separación es como intentar separar los dos extremos de un caucho. Lo único que se logra es estirarlo de tal manera hasta que se rompa o, en términos de vida, nos enloquezcamos buscando imposibles y absurdos.

Entonces, no existen los contrarios como opuestos en el uno se de sin el otro, porque ellos son parte de una misma realidad. ¿Cómo aplicarlo entonces en el diario vivir?