Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

De fraudes a fraudes.

A propósito de las múltiples irregularidades presentadas en las anteriores elecciones del domingo 13 de marzo, para nadie en nuestro país va a ser una sorpresa que en los próximos días se pueda decretar, lo que evidentemente ocurrió, el más descarado engaño a la población comprometida con el ejercicio político, que es el robo de votos a los partidos alternativos que son diferentes de los tradicionales; situación que probablemente logra que este sea el mayor fraude electoral, al menos,  en la historia reciente de Colombia.

En nuestro país ya es hecho histórico que las elecciones han sido, y siguen siendo, intervenidas por mafias políticas de varias formas fraudulentas durante las últimas décadas. Los delitos electorales tales como el clientelismo, la compra de votos, el constreñimiento al su fragante, la violación de topes a los gastos electorales de las campañas, la publicidad ilegal de los partidos políticos, el fraude en las mesas de votación, la compra de jurados de votación, etc. casi que se puede decir se convirtieron en otro elemento «legal» que hace parte del panorama electoral colombiano. Pero es simple, estos delitos no pueden ni deben ser pasados por alto, porque son esos delitos electorales los que socavan, y han venido socavando, el ejercicio democrático en nuestro país en todo sentido.

Esta forma hay que entenderla: en Colombia no hay garantías electorales, y la crisis institucional que vivimos en estos días pos-electorales lo demuestra. La Registraduría Nacional tanto como el Consejo Nacional Electoral, que son las instituciones encargadas de mantener ordenar y cuidar el ejercicio democrático; no cumplen su función publica con el país y sus empleados empeorando la situación social de los colombianos, a causa de pertenecer a clanes, maquinarias y cuotas políticas.

Debemos tener en cuenta que, si no existen instituciones fuertes, no existe una democracia fuerte. Y en tanto esto siga ocurriendo en nuestro país, no vamos a salir del atraso político institucional que se asemeja a la época de los cacicazgos de los inicios de la democracia. Eso no es una democracia. La vigilancia, la investigación y sanción, no puede quedar en manos de personas como el registrador nacional quien goza de dudable reputación por no ser una persona imparcial con los objetivos de la institución que representa. La mezquindad  de los funcionarios públicos no puede seguir afectando al país como lo ha venido haciendo durante tanto tiempo. Seamos claros, en Colombia no existen «Riesgos Electorales» hay que decirlo claramente: el Estado colombiano está coaptado por mafias electorales que se apoderaron de las instituciones públicas del país, y eso es así de contundente. 

Con todo esto, y con estos días tan turbios en detrimento de nuestra población, se me hace imposible dejar de recordar unas líneas de un libro olvidado «al pueblo nunca le toca», de quien es probablemente el mejor escritor político colombiano de la época pasada, y hablo de quien en vida respondiera al nombre de Álvaro Salom Becerra, que desde su investigación literaria ya vaticinaba este tipo de eventos en pasado y a futuro.

Las líneas dicen así: » — ¡Eureka! ¡Descubriste el agua tibia! — Exclamó Casiano—. Así ha sido y así será siempre… Desde que me conozco he visto que gana un candidato y se posesiona el que pierde…En 1904 ganó el General Joaquín F. Vélez, pero gracias al Registro de Padilla, el verdadero vencedor fue el General Reyes… En 1918 ganó Guillermo Valencia pero se posesionó el señor Suárez… En 1922 ganó el General Herrera pero se posesionó el General Pedro Nel Ospina… En 1942 ganó Carlos Arango Vélez pero se posesionó Alfonso López Pumarejo… En este caso ganó el General Gustavo Rojas Pinilla pero el próximo 7 de agosto se posesionará Misael Pastrana Borrero… Ya se reunieron Lleras Restrepo y Rojas en la casa del Nuncio Apostólico y llegaron a un acuerdo… Desde la época de los Comuneros los dirigentes vienen haciendo pactos, en nombre del pueblo pero a espaldas suyas y burlándose de él… Con esta gente pueden hacer lo que se les dé la gana…»

Pero con esto no espero bajar el ánimo de aquellos que nos levantamos a luchar por nuestro país todos los días, por el contrario, ahora más que nunca nos digo: hay que proteger la democracia de estos tiranos.