¿De quien son los hijos?

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Por: Gloria Hurtado

De quien son los hijos?
La tragedia de la niña Cadavid plantea varias inquietudes que nos tocan a todos. De quien son los hijos?

No, no conteste tan rápido: aun cuando existe una respuesta “lógica” en la practica no es tan cierta. Si en forma categórica respondió “pues del papá y de la mamá”, valdría la pena revisar hasta qué punto les pertenecen. Los hechos cuestionan esa pertenencia tan exclusiva.

Si se acepta que los hijos son “solo” de los padres las consecuencias serían nefastas. Por ejemplo, hoy por hoy, todavía muchos se oponen a que se les hable de educación sexual. Para ellos, a sus “angelitos” no hay que “abrirles los ojos”. Como si ellos no nacieran con los “ojos” bien abiertos… Sobre el tema de la muerte mienten, (“el abuelo se fue de viaje”) y consideran que como son niños, son bobos y pueden “engañarse” fácilmente porque les creen todas las mentiras. Sin percatarse que un niño mas de una vez “cree” en sus padres no por lo que le dicen (que el niño deduce es equivocado) sino por el miedo a perder su afecto si discrepa de su criterio. Al pié de la letra, un niño enfermo emocionalmente es “hijo” de una situación familiar que hay que revisar. En psicoanálisis se dice que el niño es el síntoma, no la causa. La causa hay que buscarla en la historia familiar, en los ancestros…

No existe ninguna familia perfecta y como decía algún autor, vamos mejorando disminuyendo los niveles de violencia así la rapidez de las comunicaciones nos haga sentir lo contrario. Cualquier hecho violento en cualquier lugar es dimensionado en “todo el mundo” y sentimos como la avalancha de agresión nos cae encima todos los días. Pero, vamos mejorando porque cada vez hay mas conciencia. Y el Estado como organización institucional aglutina voces serias y profesionales, “vigilando” las relaciones entre las personas, aun en la familia, cuidando de estos niños, hijos de tantísimos problemas de sus padres. En el Estado se representan la Academia, la Justicia, la Ciencia, la Medicina, las Religiones. Se vigilan las relaciones porque no hay confianza en el trato desde el autoritarismo paterno. Los hijos nacen de sus padres pero no les pertenecen, entendiendo como pertenencia una posesión de la cual dispongo a mi amaño. Un papá y una mamá no pueden hacer lo que les de la gana con sus hijos. Allí está el señor Cadavid: es su hija, era su propiedad. Hizo con ella lo que quiso. Lo que trata la cultura moderna es generar cambios de conceptos para evitar precisamente la sensación de que los hijos son pertenencia.

Entonces no hay responsabilidad? Allí está el híbrido ambiguo de padres y Estado. Qué le corresponde a cada quién. Muchas de las confusiones provienen de lo que se ha vivido, del miedo de los mas viejos a la vitalidad de las nuevas generaciones, de la necesidad excesiva de control, del miedo al cambio, de la pérdida del poder. Es claro que el modelo anterior está lleno de falencias: basta con ver el resultado presente. Pero es obvio que sin la vigilancia del Estado, los abusos serían mayores. Los hijos no son objetos que se manejan al amaño de la voluntad paterna.

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