Economía y mujer

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La relación de mujer y economía se puede analizar desde varios escenarios, principalmente por su implicación económica e impacto que genera a nivel nacional, como regional. Según el Dane, en Colombia el 51,2 % de los habitantes son mujeres, y en Cali lo son el 53.2% de la población. 


De ese porcentaje de mujeres Colombianas el 42,9% son activas económicamente, es decir tiene un trabajo, ya sea formal o informal y reciben ingresos. Por otro lado, existe un 65,2% de mujeres que son inactivas económicamente, de las cuales el 59% se dedican a oficios del hogar como actividad principal. 

El Dane en su informe sobre el mercado laboral en Colombia del año 2019, indica que 647,000 mujeres son empleadas domésticas y 528.000 son trabajadoras no remuneradas. En el mismo informe resalta que el valor de trabajo doméstico y de cuidado no remunerado corresponde al 20% del PIB. Si este trabajo tuviera remuneración monetaria, sería el sector más importante de la economía, por encima del sector de comercio (17,5% del PIB), el sector de administración pública (14,6% del PIB) y el de industria manufacturera (11,9% del PIB). 

Pero, ¿qué es trabajo doméstico y de cuidado no remunerado? Para ahondar en este tema, hablamos con Olga Jiménez, representante de la Colectiva Feminista Tamboras Insurrectas quienes representa, a través de la fuerza de la tambora y de lo gritos de las mujeres en la calle, la necesidad de plantear de manera pública las violencias que viven las mujeres y niñas, pero también de plantear la necesidad de transformar una sociedad y  de plantear unos roles más equitativos. 

Olga nos explica que: “El trabajo de cuidado no remunerado que producen economía del cuidado, se refiere básicamente a que la economía de un país o de cualquier sociedad del mundo en general se basa principalmente en quienes se quedan asumiendo labores vitales para la posibilidad de la existencia de la raza humana o de las diferentes especies” 

Un ejemplo para evidenciar la economía del cuidado es cuando un integrante de la casa trabaja y el otro se queda en casa, se dedica a lavar, planchar, cocinar, cuidar los niños, sacar al perro, regar matas y por lo general esas tareas tienen a una mujer detrás, se puede decir que cuando esas mujeres recibe un pago se ubican en el servicio doméstico o que a través de esas labores reciben su ingreso, como las mujeres que venden arepas o el desayuno en la calle, “pero muchas de estas mujeres no se les reconoce ni siquiera un porcentaje equitativo de la labor que desarrolla porque esas acciones son vitales”; afirma Olga Jimenez 

Siguiendo con el informe del Dane,  “las mujeres están asumiendo un valor y una producción de la economía del cuidado superior a la producción de la minería y el valor que produce el comercio al por mayor y al por menor, en el país”, cuenta la integrante de la Colectiva Feminista, quien además también hace énfasis en resaltar lo que aportan las mujeres a la economía nacional.  Las mujeres aportan el 78,4% de las 36,5 millones de horas anuales dedicadas al trabajo de cuidado no remunerado, y aportan el 76% de su valor económico

También hay otra situación que está latente en la discusión de la Economía del Cuidado y es que “los roles del cuidado que son inequitativos, en nuestra sociedad se magnifican cuando es una mujer que se queda en la casa y asume las responsabilidades que no son pagadas”, argumenta Olga Jiménez que también expone que es importante equilibrar las tareas del cuidado en el hogar, ayudar a que las mujeres tengan bienestar y puedan aparte realizar sus proyectos de vida y dignificar su vida. 

Al hablar de la economía de la mujer, se debe resaltar las condiciones laborales precarizadas a las que son expuestas, ante esto, Olga sostiene que “Las mujeres estamos ubicadas principalmente en sectores de informalidad, entonces podemos ver muchas mujeres vendiendo alimentos en la calle, trabajando por horas, vendiendo revistas y trabajando con flexibilidad laboral”. Según el Dane la brecha salarial entre hombre y mujeres del 2018 era de 12,1% , por cada 100 pesos que ganaba un hombre, una mujer ganaba 87,9 pesos. 

El sistema laboral precariza también las condiciones económicas de las mujeres que emprenden sus procesos familiares, comunitarios, proyectos de vida, entre otros, “es muy sorprenden revisar las cifras del ICETEX y del Fondo Nacional del Ahorro- FNH, porque en ambas entidades más de la mitad de las mujeres es población vinculada a esas entidades, por ejemplo, aproximadamente un 49% o el 47% de las mujeres afiliadas al FNH, sostienen las inversiones”: menciona Jiménez, quien agrega que “todo lo anterior se debe a que ahorran más, piden más crédito y esto hace que se mueva la economía”

Respecto a lo que necesitan las mujeres para estabilizar un poco la desigualdad, son “condiciones laborales que permitan hacer parte de la construcción de la sociedad y que para eso necesitamos tener ese poder economico,  tambien que sean conocidas nuestras habilidades, capacidades, fuerza de trabajo tanto en el hogar como en cualquier otro tipo de trabajo remunerado y que esta fuerza reconocida se un empleo digno y un salario digno”, afirma Olga Jiménez quien piensa que  la reducción de las labores del cuidado y redistribución con los otros actores y actoras de la familia,  de la sociedad , la reorganización del estado de la municipalidad, de los poderes locales y de la sociedad en general, son aspectos clave para que sea asumida de forma colectiva las responsabilidades del cuidado. 

La afectación el Covid en la economía de las mujeres se puede analizar desde otro escenario y es en la necesidad que tiene algunas de salir a buscar el sustento para sus hijas e hijos, porque dependen de la venta del dulce, de las empanadas, y de sectores informales, y debido al aislamiento preventivo obligatorio, esas actividades están limitadas, lo que hace que el empobrecimiento sea aún mayor en necesidades y situaciones de las mujeres. 

Otros aspectos que analizan desde la Colectiva Tamboras Insurrectas, que son fundamentales entre economía y mujer, son las reformas laborales, para lo que hacen un análisis amplio, dicen que  “hay unas reformas que están atacando de manera diferencial los cuerpos o las personas entre ellos la reforma laboral pensional, la reforma tributaria y el holding financiero”. 

Plantean varios puntos sobre las reformas, empezando por las reformas laborales del país, la Colectiva argumenta que: “han implicado generar más flexibilidad laboral, generar estrategias laborales que impliquen la deslaboralización y por lo tanto la reducción de garantías en sistema de seguridad social que garantiza ese perfil de quien es trabajador o trabajadora y vemos que las más afectadas son las mujeres porque están principalmente vinculadas al sector informal”, por otro lado está la reforma pensional, que implica la dificultad para tener estabilidad económica que les permita pagar una pensión digna o ser beneficiaria de la cotización a través de un contrato laboral estable y por lo tanto van a ver precariza su vejez. Según afirma Olga, en Cali hay una gran población de adultas mayores que se puede ver afectada, pero hay otro punto clave y es la forma en que la economía se recarga en las mujeres de la sociedad, para lo que nos dice: “existe un índice de iva en los costos sobre elementos de aseo que son para el cuidado intimo y para la cuidado de la salud de la mujer, también elementos estéticos exigidos, y son costosos, no le cuesta lo mismo a hombre y una mujer vestirse, cuidarse su salud íntima, si hacemos la comparación, esto es mucho más costoso para las mujeres, tenemos una economía y una reforma sexista” 

Por último Holding Financiero del Grupo Bicentenario, de las cuales hacen parte el ICETEX y Fondo Nacional del Ahorro, son entidades importantes que tiene un apoyo del estado y se rigen por funciones sociales aparte de las funciones financieras, Olga Jiménez nos explica qué significa el Holding Financiero en dichas entidades, “van a pasar a una junta privada, entonces van a regir principalmente por una función más financiera que social y resulta que quienes soportan y hacen que se mantengan económicamente son las mujeres que acuden constantemente a esos créditos, motivadas principalmente por sus familias” 

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