Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

El “No Plan” Jarillón

Por Néstor Cristancho
Periodista Canal 2

En vez de administrar, y proponer el empadronamiento inmediato de habitantes para poder contener y actuar de manera propositiva, el coordinador del Plan Jarillón de Cali, Eli Schnaider, más bien se arreglaba los rizos rubios y pedía repelente a sus auxiliares agitando las manos para espantar el horrible jején, tan común en zonas de humedales y lagunas, justamente de lo que él está encargado.
Y ese fue el tono del encuentro del funcionario con los que él ha llamado “invasores” del Pondaje, unas dos mil familias cuyos representantes le gritaban “hipócrita” y lo acusaban de “llamar a la guerra” después de que Schnaider, que por fin les dio cara tras un fallo de tutela, les dijera que el operativo policial de desalojo sigue en pie.
“Los he escuchado a todos y los voy a seguir escuchando”, les decía Schnaider a los que le pedían soluciones para abandonar los asentamientos y que no los saquen a la fuerza con la Policía y el ESMAD, como estaba pautado para el pasado 19 de abril hasta que la tutela frenó a la Alcaldía.
Pero Schnaider no escuchaba, ni escuchó. Más bien los dejó hablar. Porque con la que llegó, se fue: “No hay forma de que les demos soluciones de vivienda”, y el desalojo va porque va, “a no ser que un juez nos diga que les demos vivienda”.
Según el encargado del Plan Jarillón, la administración tenía un plan para reubicar los asentamientos hasta el 2013, teniendo en cuenta situaciones de ocupación histórica y por desplazamiento producto del conflicto colombiano, entre otros aspectos. Pero después de esa fecha, la Alcaldía de Cali considera que ya no hay forma de ofrecer otros beneficios que los subsidios y programas de vivienda regulares que se ofrecen a todos los colombianos.


También advirtió que la decisión de hacer los desalojos seguirá en pie como quiera que se deben realizar las obras para recuperara la capacidad de inundación de la laguna y el humedal del Pondaje, lo que, asegura el funcionario, prevendría inundaciones causadas por el río Cauca en épocas invernales, lo que pondría en riesgo a unas 900 mil personas y a las plantas de tratamiento de agua de Puerto Mallarino y Río Cauca, que suministran agua potable al 80 por ciento de la ciudad de Cali.
“Usted nos dice que dobla la fuerza si es necesario, para sacarnos. Eso es un llamado suyo a la guerra cuando nosotros todo lo que pedimos es una salida pacífica¨, le dijo uno de los habitantes de los asentamientos a Schnaider.
“Si a mi me vienen a sacar, ese es el único refugio que tengo con mi hija. Así que así sean 10… los que sean, me les voy a enfrentar”, le dijo a Schnaider una de las madres cabeza de familia que habitan en las laderas del Pondaje.
“Ustedes no serán parte de los beneficiarios del Plan Jarillón, no hay posibilidad jurídica o legal de que eso ocurra. O sea, ustedes, a través del Plan Jarillón no van a poder acceder a una vivienda de interés prioritario. Plan Jarillón levantó su información hasta el 2013. En ese año se cierra la verificación, la base de datos (…) y es imposible que yo, de un plumazo, sentado en un escritorio, diga, voy a meter a esta señora, o voy a meter a estas 100 personas”, insistió el titular del Plan Jarillón.

Los tres asentamientos que hoy se ubican en el Pondaje (Brisas de la Paz, Playa Alta y Nueva Esperanza) se establecieron desde la época de la pandemia, después de marzo de 2020. La Alcaldía de Cali no tomó las medidas para evitar que llegaran a esa zona del Jarillón familias de desempleados, desplazados y otras circunstancias causadas por el brote del Covid.


Una y otra serían circunstancias a tener en cuenta en cualquier estudio sociourbano: la Alcaldía de Cali fue negligente para proteger el área, y tampoco ha desarrollado planes de contingencia post Covid. Este último hecho podría hasta haberse pautado con el gobierno nacional, que recibió millonarias ayudas del exterior para enfrentar la pandemia.
Unas 120 familias se inscribieron en las mesas de víctimas y de planes de vivienda regulares que se presentaron con Schnaider en la zona. Aunque la mayoría afirmó que semejantes programas no les ofrecían soluciones reales porque para pedir un subsidio de esos hay que comenzar por tener buen crédito y trabajo fijo.
Ante semejante cruzada de brazos de la Alcaldía de Cali, la decisión de realizar los desalojos queda en manos del juez de tutela.
“Ahh, que un juez nos de la orden, hermano, pues entonces sí”.
Terminado el encuentro con las familias, el coordinador del Plan Jarillón nos llamó a los periodistas de Canal 2 y nos pidió que no lo grabáramos. Comenzó a echar un discurso sobre cómo él entendía “la línea editorial del Canal” y luego dijo que tras los nuevos asentamientos del Pondaje lo que hay es una mafia. Schnaider ya había insinuado algo al respecto frente a las familias cuando dijo que había algunos que incluso habían pagado para ubicarse en las laderas del humedal. Ante la rotunda desmentida de los habitantes, el funcionario no volvió por el tema durante las casi 3 horas de la “charla” con la gente.

NC
Cali, 25 de abril 2020