Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

El papel de la ideología en la economía

El papel de los ideólogos del capitalismo cumple con dos funciones principales en relación con la economía, en lo concerniente con la dirección y manejo de la actividad económica.

En primer lugar, el de servir de sustento ideológico del régimen económico y político y justificar la dominación de los monopolios, la explotación económica del trabajo, la militarización de la economía, las guerras comerciales y el neocolonialismo. En segundo lugar, busca la forma de desvirtuar aquellas concepciones diferentes a sus dogmas que critican las vías del actual desarrollo capitalista, en tanto la sociedad reclama nuevas alternativas de solución de sus problemas, lo cual tiende a reflejarse en las teorías que se esgrimen en medio de la lucha ideológica que hoy se libra en el mundo capitalista globalizado y su inevitable declive económico, político y social.

Colombia no es ajena a la controversia ideológica entre los partidarios de las teorías Keynesianas y neo-keynesianas que privilegian la intervención del Estado en la economía; ni a los partidarios de la teoría clásica y neoclásica que defienden la libertad económica como factor determinante del desarrollo económico, de la libre competencia y del mercado frente al Estado intervencionista y regulador de la actividad económica.

Al respecto, la directora del Instituto de ciencia política, Hernán Echavarría Olózaga, en una reciente entrevista para el diario económico Portafolio del pasado 23 de marzo, y en relación con el informe sobre el tema de las libertades económicas para el país, manifestó, entre otras cosas, que “no podemos caer en el error de pensar que la superación de la crisis debe estar en manos el Estado, este no hará más que aumentar su tamaño, lo que llevará a nuevos impuestos, gasto púbico, endeudamiento y restringirán las libertades económicas”.

Si bien es cierto, los representantes de la intervención estatal y de la economía regulada suelen defender las políticas económicas que tienden a aumentar el endeudamiento para sostener el gasto social y la inversión. Para los voceros de la libre empresa, sus políticas económicas son generadoras de un desmejoramiento económico y social, con la implementación de políticas encaminadas a reducir los salarios de los trabajadores y de flexibilizar al máximo las relaciones laborales, aumentando la jornada de trabajo o su intensidad, como una forma, según se dice, de aliviar las cargas de los empresarios.

En este sentido, la mencionada directora afirma que “es urgente reducir los costos y las cargas administrativas de las empresas, impulsar una reforma al mercado laboral que lo flexibilice…”, “…facilitando la contratación y el despido…”.

No obstante lo anterior, debe decirse que el capitalismo monopolista de Estado de nuestro tiempo ha logrado que los neoliberales se vean obligados a reconocer sus errores y contradicciones del sistema y proponer una cierta forma de regulación bajo la sombrilla de la intervención estatal, exigiendo mayores inversiones de capital, protección de la propiedad privada, detrás de la cual opera el gran capital financiero nacional e internacional.

Con todo y la aplicación de tales teorías, la experiencia práctica e histórica demuestra que en América Latina, y especialmente en nuestro país, su aplicación práctica poco o nada ha servido para disminuir la pobreza y la desigualdad social, al tiempo que los monopolios se fortalecen cada vez más al amparo de los gobiernos partidarios del estatismo o de las políticas neoliberales, que apoyándose en la desregulación de la economía, legitiman la explotación económica de millones de trabajadores del campo y de la ciudad, de vastos sectores económicos y sociales y de pequeños, medianos y grandes capitalistas que no hacen parte de los monopolios privados o del estatal.

Los ya mencionados monopolios son los que se valen de las organizaciones internacionales y regionales como el FMI, el BID, la OMC, la OCD para presionar y avasallar a los países de desarrollo medio capitalista e imponer sus recetas en materia económica, jurídica, financiera, tributaria y ambiental ligadas a un mayor endeudamiento que acentúa un crecimiento y desarrollo económico desigual y dependiente del monopolio global que las fuerzas democráticas y progresistas tendrán que enfrentar para librarse de la coyunda de las clases dominantes que hoy ejerce su poderío sobre los países y pueblos del mundo globalizado que luchan por su autonomía e independencia nacional.

Veeduría ciudadana por la democracia y la convivencia social

Pablo A. Borrero V.                          Luz Betty J. De Borrero