Revista Digital CECAN E3

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El Reino de Oku

Cuenta la historia que cuando el Rey de Oku, Su Alteza Real Sintieh II, salió de Camerún para estudiar en Europa y se encontró con la diversidad cultural del continente, decidió que su cultura no se podía perder. Es por este motivo que decide contactar a la Fundación Alberto Jiménez – Arellano Alonso, en Valladolid, España, y poner a su disposición más de 100 objetos pertenecientes a su reino.

De Sintieh II se sabe poco, eso sí, resalta el hecho de que el soberano tiene tres carreras en la Universidad de Oxford, dos en el Liceo Francés y sabe cinco idiomas.

Kwifon es Oku. Rey, Reino y sociedad.

El territorio del Reino de Oku está ubicado en la República de Camerún, en la región Grassiand, zona noroccidental del país, y recoge un aproximado de 120.000 habitantes distribuidos en 36 pueblos y en su capital Elak. Oku, cuenta con una orografía (relieve terrestre) que se caracteriza por varias montañas volcánicas, esto le ha posibilitado un aislamiento que mantiene su estructura social basada en un modelo casi feudal.

En el Reino de Oku, Sintieh II es la máxima autoridad política, religiosa y judicial, no obstante, esto no es sinónimo de que sea él quien concentre el poder absoluto del territorio. El Rey está vinculado de forma estrecha al Kwifon, una organización patriarcal que guarda las tradiciones del pueblo y es la representación de todas las familias del Reino.

Kwifon es parte fundamental de la sociedad Oku, tanto así que influye en gran medida en la elección del soberano del reino, pues, junto a este es el encargado de la toma de decisiones democráticas para todos los habitantes.

El proceso secular de nombramiento es así: se parte de que solo los príncipes hijos del Rey pueden aspirar al cargo, cuatro integrantes del Kebi Kesamba “constructores de reyes”, quienes son miembros de las familias más influyentes del reino y consejeros del último Rey fallecido en ostentar el cargo, observan la trayectoria de vida de los príncipes y deciden cual de todos es el más capacitado moral e intelectualmente para ser el soberano.

Los Kebi Kesamba prestan principal atención al carácter del candidato, el cual no puede ser déspota y deber ser afable, pues, son estas características las que le permitirán la toma de decisiones democráticas.

La demografía del Reino de Oku muestra una repartición de la población agrupada en tres clanes mayores: Mbele, Ebjung y Mbulum, cada uno con sus respectivos linajes. Y en algunos clanes menores: Nkem, Ntul, Ebze, Ekem, Idiom y Eblum, entre otros. Son todos estos quienes junto al rey (siempre miembro del clan Mbele) conforman el panorama político de Oku.

Esta forma de organización permite la representación de cada familia en la asamblea general Kwifon, tanto así que se designa de forma automática a los jefes de familia como miembros en pleno derecho de la organización para poder así estar al tanto, en supervisión y vigilancia, de todo lo que sucede en cada pueblo.

Kwifon es una forma de interconexión entre las sociedades secretas del Reino y las familias, valiéndose de ambas para desempeñar las funciones del gobierno, en especial de los Ngang, sociedad de medicina tradicional, las sociedades militares y la sociedad de mujeres, quienes son importantes brazos políticos de las disposiciones de la organización.

La máscara como símbolo de prestigio, jerarquización y control

En el Reino de Oku las máscaras tienen un simbolismo bastante marcado, son elementos sagrados que muestran la esencia social, medicinal y hasta espiritista de los habitantes del territorio.

Solo una aclaración, las máscaras que tienen rostro de personas pertenecen a la Familia Real, por su parte, las que tienen forma de animales, pertenecen al resto de personas. Aún así no todos tienen acceso a este elemento.

Máscara en representación de un elefante

La conocida como Sociedad de las máscaras tiene la misión de proteger a Oku por medio de ceremonias y rituales, estas, según los pobladores, tienen “virtudes mágicas” que pueden desde curar enfermedades extrañas hasta imponer justicia y sanciones. Además se usan para realizar pronunciamientos, declarar conflictos, realizar tareas policiales, exorcismos y, de hecho, pueden llegar a intervenir en la política, la religión y la vida social.

Políticamente hablando, las máscaras para los Oku son el mayor prestigio concedido y solo se le da a una familia ilustre o a un personaje digno de ella.

El origen de la creencia en las máscaras dista mucho del significado que tienen ahora pero si que relaciona: cuenta la leyenda que un agricultor, con la misión de ahuyentar ladrones y merodeadores, construyó una serie estatuas de madera las cuales al ser movidas por el viento producción sonidos bastante particulares que, de hecho, ahuyentaban a los intrusos. Con el tiempo, las personas empezaron a relacionar aquellas figuras con los ancestros y las consideraron juju o medicina peligrosa.

Para que una máscara sea concedida el Rey debe consultar al Kwifon, son estos quienes, en conjunto, aceptan o niegan la creación de un juju de máscaras. Además, también pueden decidir si se apropian de los derechos de la figura y degradan de categoría a su o sus propietarios.

Máscara de Kam

Es importante resaltar que cada máscara es tallada y hecha a mano con madera obtenida de un árbol llamado Camwood, el cual es propio de la zona.

La máscara más importante del Reino es la de Líder o Kam, a esta nadie se le puede acercar, está prohibido tocarla y es un amuleto capaz de doblegar armas y apuntarlas hacia otras máscaras o hacia los espectadores. La máscara describe la cabeza de un hombre de pelo largo recogido con trenzas, tiene bigote y barba. Esta dirige y controla la evolución del resto de máscaras y marca cambios de ritmo en la formación desde su puesto de mando por medio de señales.

Junto con esta máscara se usa una capa, considerada la más peligrosa del Reino, la cual está recubierta con cabellos obtenidos de cada uno de los miembros de la sociedad de Oku, es de esta manera que son protegidos y representados.

Las máscaras, tal era de esperarse, son un símbolo de la jerarquía social. En la cima se encuentran las que pertenecen al Kwifon, luego están las de las sociedades de principies, las sociedades militares, las sociedades de medicina tradicional y, en el último escalón, los jujus de grandes y pequeñas familias del Reino.

Dentro de las máscaras relevantes está la de Kechum o Chimpancé, esta es la encargada de aliviar los problemas de salud de la Familia Real; problemas como la epilepsia y los “males de cabeza” que, según se ha consultado están asociados con la presencia de almas que no han sido capaz de transcender y se niegan a abandonar el recinto de la familia.

Un dato: el chimpancé, en gran parte de la cultura africana, es el animal protector del hombre y se prohíbe matarlo porque es el encargado de acompañar al alma hasta el más allá.

Así las cosas, en Oku, la máscara Kechum es la que acompaña a las almas que no han podido pasar al otro lado y las ayuda a aceptar su muerte para que dejen de atormentar a los vivos. El valor de la máscara es tal que se protege contra maleficios aplicando una fina capa de polvo rojo que se extrae del Camwood.

Máscara Kechum o Chimpancé

“Se advierte que el cráneo del mono es un arma de doble filo. No tomarlo en serio o blasfemar en su presencia provoca la inversión de la terapia y, por tanto, un malestar inducido.”

Algo bastante particular es que quienes tengan máscaras otorgadas de forma individual o que pertenezcan a los líderes de las sociedades secretas pueden, legalmente, vender cualquier objeto o conocimiento que provenga del juju; esto incluye medicina, máscaras, instrumentos musicales, entre otros elementos. Lo único que tajantemente no se puede vender son las máscaras del Kwifon ni las del juju Felingang, pues, son objetos sagrados.

Las máscaras y las sociedades secretas también están presentes en la vida de los adolescentes del Reino al tener, por medio de su sociedad, mecanismos para preservar la paz y la armonía cuando hay comportamientos antisociales que suponen una amenaza para el bienestar general.

En lo que respecta a la Sociedad secreta, se ha determinado que los adolescentes deben iniciar en la vida adulta en un proceso natural de aprendizaje el cual los llevará a trascender en la escala social de manera amena y poco traumática para convertirse en eslabones sociales fundamentales de Oku.

Pese a lo que se puede pensar las máscaras de Oku no son una encarnación de los espíritus, si bien están vinculadas a ceremonias de carácter religioso son colocadas en el mismo nivel que los seres presentes en la naturaleza. La carga mágica de la que se habla es “medicina” y es por esto por lo que se catalogan como autónomas e impredecibles.

Es importante tener en cuenta que la máscara se usa sobre la cabeza de la persona, mientras el cuerpo es vestido con una capa, esto representa que quien tiene el poder en ese momento es la máscara y esta, a su vez, tiene vida propia.

El aspecto de la máscara varía según el nivel de “medicina” que guarde, a mayor nivel de agresividad en su baile y de repulsividad en su aspecto, mayor será su poder y, por ende, más peligrosa es su presencia. Lo que al final se busca con estas es alejar la maldad, los malos espíritus, contrarrestar las fuerzas de destrucción de la naturaleza y del propio ser humano. Así las cosas, las sociedades secretas, simbólicamente, amarran las fuerzas destructoras, representadas en la máscara, y las “enfrían” con salpicaduras de medicinas preparadas en las calabazas de bendición.

Los conflictos sociales son causa última de la enfermedad: Medicina Tradicional y Adivinación

Para la medicina tradicional Oku el principio de trabajo es el que aparece en el encabezado este apartado, además, la curación individual está estrechamente relacionada y depende de la eliminación de tensiones en el seno social, buscando así un restablecimiento del equilibrio de las fuerzas, la armonía y la paz.

En el Reino de Oku, el curandero y el adivino tienen un papel que hace parte de la columna vertebral de la sociedad del pueblo. De un lado, es el primero quien tiene la suficiente experiencia para reconocer la causa de un dolor. De otro lado, es el segundo quien por medio del oráculo, estudia el pasado, el presente y anticipa el futuro para conocer el origen del mal. Es el paciente el analizado y solo confesando la falta cometida podrá librarse de la enfermedad que lo aqueja. Es el pecado el que enferma y el reconocimiento de este el que traerá la curación.

Vestido tradicional de Fai Mankoh, doctor tradicional, jefe de linaje de Nghasie, sentado sobre la cama ritual Ebkun, insignia del doctor tradicional. Sostiene en sus manos el saco de doctor tradicional, son hechos con piel de animal salvaje.

En Oku, Ngang es la más poderosa sociedad de medicina tradicional, aquí solo están los más experimentados hombres-medicina y los mejores adivinos reconocidos popularmente por su vida ejemplar y sus terapias. Esta sociedad busca el bienestar de todos los pueblos del Reino y es, además, la única sociedad secreta que permite el acceso de mujeres al sancta sanstorum, en la capital del Reino, Elak.

El conocimiento de la medicina tradicional de los médicos y los adivinos de Oku es bastante valioso. Acaparan y dominan un sinfín de secretos de todas las ramas de la medicina tradicional y tienen la capacidad de realizar recetas para cada necesidad por más pequeña que parezca. Para ellos, solo hay una condición, usar sus herramientas dentro de los límites de la ética y la moral, pues, será esto lo que permita la bendición de Dios y así el remedio será efectivo.

Para el combate contra las amenazas, el Ngang, recolecta toda especie de planta medicinal que crezca en el territorio del Reino, esto posibilita una preparación suficiente para garantizar la victoria. Además, esto se combina con la mezcla de ingrediente mágicos como las garras de animal, las cenizas de la casa de guerra, entre otros elementos que se acompañan de oraciones a Dios y a los ancestros.

Conjunto de defensa Oku. De izquierda a derecha: la máscara exorcista «Kheghebchio, la máscara Kechum y la vestidura ceremonial de Fai Mankoh

Un dato, en el Reino de Oku, no hay un número cerrado para Dios, si la situación lo amerita puede crearse uno nuevo, pues, los adivinos podrán asignarle un suceso inexplicable a una nueva divinidad. Comúnmente los dioses se identifican con personajes históricos que en vida fueron protagonistas de grandes sucesos en la vida del Reino.

Hoy día el conocimiento del Ngang es distinguido en gran parte de Camerún, pues, gracias a su amplio conocimiento, el Ministerio de Salud de este país tuvo que acreditar, por medio de certificados, los saberes de estas personas, esto convirtió a Oku en el Reino de la medicina tradicional por excelencia.

Del Reino de Oku se conoce apenas lo necesario, su posición geográfica también le ha permitido vivir en cierto hermetismo, no obstante, y gracias al ideal de su Rey, una parte del mundo puede conocer una parte de este territorio lleno de misterio, de bailes, de “medicinas peligrosas” y de un particular sistema de gobierno monárquico pero en el que las decisiones se toman con lo que se podría catalogar de una democracia directa.

La colección de piezas donadas por Su Alteza Real Sintieh II se encuentran en el Museo de Arte Africano Arellano Alonso de la Universidad de Valladolid, en España y acompañan a una exposición de monedas tradicionales y terracotas del continente en cuestión.

Su Alteza Real Sintieh II nombró a la Fundación como su “embajadora para la promoción de los valores culturales y artísticos en Europa” desde el año 2007, fecha en la que terminaron las negociaciones para que las piezas de Oku, fueran traídas y expuestas en el museo.