EN COLOMBIA ESTAMOS INAUGURANDO UNA NUEVA ÉPOCA HISTÓRICA

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Algo muy importante le sucede al alma nacional hoy. Artistas, periodistas, académicos y escritores, empresarios, exministros, reinas de belleza, apoyando el movimiento 21N, demuestran que sí es verdad que el proceso de negociación con las extintas Farc, sirvió. Nos abrió las ventanas de la movilización  social  y hoy es posible gestionar las reivindicaciones democráticas, sin el temor de que se las apropien grupos extremistas y políticos oportunistas.

Admirable el valor y la consecuencia de la reina de belleza colombiana, Gabriela Tafur. No dudó en aprovechar la audiencia global del reinado de Miss Universo para proclamar su apoyo a las protestas nacionales y para anunciar su disposición de trabajar por unir el país. Su valor se suma al que antes ha demostrado la icónica Margarita Rosa de Francisco, y eso, ya nos permite intuir que no todo es liposucción y farándula en este tipo de roles y escenarios.

Admirable también que empresarios paisas, liderados por Proantioquia,  dando ejemplo de lo que hay que hacer, hayan decidido respaldar a cerca de 200 reinsertados, donándoles 270 Has en el suroeste de Antioquia, para iniciar actividades productivas con su asesoría. Igual en el Valle,  empresas como  Calzado Rómulo y  Panaderías Kuty,  están dando ejemplo  a sus colegas empresarios, con su apertura a la  reconciliación del país,  y con la mejor redistribución de sus beneficios. No podrá insinuarse siquiera, que estos empresarios sean comunistas o, en todo caso, populistas. Ellos lo que tienen claro es lo que hace ya más de 50 años dijo don Manuel Carvajal Sinisterra: “No puede haber empresa sana, en un entorno enfermo”. Puro sentido común. Pura inteligencia económica. Pura intuición política de la más fina concepción liberal y democrática.

Los artistas, los escritores, los académicos –particularmente los economistas-,entre los que se incluyen exministros de Estado, respaldan abiertamente la protesta social, la efervescencia del masivo movimiento social, inaugurando una nueva época histórica en un país que no se atrevía a hacerlo, bien por intimidación o bien, por aturdimiento ante las balas, los desplazamientos  y las masacres.

¿Alguien puede insinuar siquiera que personas como Carlos Caballero Argaez,  Mauricio Cabrera, Salomón kalmanovitz, Alejandro Gaviria, están influenciados por discursos foráneos y por estrategas internacionales de la desestabilización política?

Además de absurdo, ofende la inteligencia colectiva y pone en evidencia que el país lo siguen narrando los medios y el poder del establecimiento, desde una óptica adulta, alienada por el conflicto y sus secuelas, por el clientelismo y la corrupción que ampara este formato. Y, en todo caso, mantienen su pretensión obtusa de impedir que haya más inclusión social, pretendiendo solo repartir subsidios sin sustentabilidad y acaparar exenciones tributarias y gabelas del Estado, solo porque su riqueza debe acrecentarse.

El dilema no es menos Estado y más mercado. El dilema no es menos ricos y más pobres. El dilema es si podemos reconstruir un Estado que ampare los “derechos” esenciales, impidiendo que se traten como mercancías de intercambio en el mercado. Se trata  de la atención a las madres gestantes y el cuidado y nutrición básicas para los infantes; de la educación básica, media y superior con calidad y con pertinencia; de la salud preventiva y curativa sin intermediarios parásitos como las EPS; de la atención y el cuidado a la vejez, sin trampas, sin robos descarados del ahorro pensional y sin privilegios odiosos, para que la torta alcance; del acceso a servicios públicos permanentes;  de recuperar la economía productiva, la que hace posible la existencia de bienes y servicios, reorientando el servicio de la banca a su desarrollo y no a su ahogamiento. En fin, se trata de soñar que es posible que la economía esté al servicio de la gente.

Cierto si es, que la Colombia joven ya no tolera más la miopía, la mezquindad, la codicia de esa otra Colombia con pensamiento y modelo colonial, llena de señores y señoras que en pleno siglo XXI aún creen que la tierra, así sea  improductiva, el linaje del apellido y la capacidad de intriga en las alturas del poder, son su patente de corso para mangonear a su antojo el  país. La nueva Colombia, la joven,  pide pista,  pide que la dejen jugar el partido del mejoramiento nacional, con modelos nuevos de desarrollo,  más productivos, más sintonizados con el entorno global y con los desafíos propios de un mundo que parece perder la brújula en manos de quienes hasta ahora, llevan el timón.

José Alberto Tejada Echeverri

Director Sistema Informativo CECAN MEDIA

Celular 3182050668

joaltejada@gmail.com

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