Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

Enfriar la economía, no congelarla

La declaratoria de aislamiento preventivo obligatorio hasta el 13 de abril que se ha decretado en Colombia, es una medida que busca frenar el aumento de contagios del COVID-19 y de la cuál podremos ver sus efectos dentro de una o dos semanas. ¿Será efectiva? Aún no se puede corroborar. Lo que sí es cierto es que se creó una relación inversamente proporcional entre el control de la pandemia y la economía.

Si se toman medidas para controlar la propagación del virus tales como aumentar los días de cuarentena uno, dos y hasta tres meses más, es de esperarse que la economía se afecte. Por el otro lado, si se toman medidas para vitalizar la economía y dinamizarla es altamente probable que el número de contagiados crezca sin control.

Se empiezan a levantar las voces de los actores de los sectores más afectados por la pandemia, se levantan al unísono. ¿Qué va a suceder con nosotros? se preguntan. Los gremios empiezan a solicitar la intervención del gobierno nacional, los mandatarios locales y regionales también reclaman ayudas al gobierno y con justa razón.

Los que ven las crisis como oportunidades y las aprovechan son proclives a salir victoriosos. Pero hay algo que no se puede negar: siempre que alguien gane, hay otro que pierde.

Alguien tiene que asumir las pérdidas. Y estamos hablando de pérdidas humanas o pérdidas económicas y como dije unas líneas atrás, estas dos variables presentan una correlación negativa. ¿Qué debe priorizarse?; se debe encontrar el equilibrio; es decir, enfriar la economía y no congelarla, de lo contrario una tercera variable podría salir a flote e incrementar las probabilidades de fracaso aún más. La violencia puede convertirse en un factor de cuidado en medio de una crisis económica, social y ecológica.

Basta recordar los saqueos que hubo el pasado 21 de noviembre cuando, en medio de un paro nacional y toques de queda en las ciudades, incautos se aprovecharon provocando impactos negativos a la economía y a la seguridad. Por eso es necesario meter la mano, y cuanto antes mejor, en la búsqueda del equilibrio entre la economía y el control a la propagación de la pandemia en el territorio nacional.

Con la extensión del aislamiento preventivo obligatorio, hasta el mes de junio piensan algunos, en pocas palabras, se pretende meter la economía al congelador y esto sería muy grave. ¿Y si se enfría la economía en vez de congelarla? Sí, es preferible llevarla a la nevera y no al congelador y eso depende del estado, no solo del gobierno.

La ley de la oferta y la demanda es sagrada. Lo que puede suceder es que por la alta demanda suban los precios. Y si sumado a esto, la oferta disminuye, los precios aumentarían aún más perjudicando drásticamente a los colombianos en general con consecuencias gravísimas para todos. Por esto propongo lo siguiente:

  • Reducción del margen de utilidad bruta: Las empresas en tiempos de crisis recurren al recorte de gastos para mejorar su margen y es una buena medida pero esta es una situación diferente. En este caso deberían hacerlo por la vía de la disminución de los precios. ¿Cuánto? Lo que más puedan que les permita seguir siendo sostenibles.
  • Reducción y/o exención del IVA: Este es uno de los impuestos que afectan a todos en general. No importa a qué estrato se pertenezca, el IVA siempre se va a pagar. Disminuir el IVA quizás a un 14% impactaría a todos los colombianos. También debe plantearse la exención del IVA para productos de primera necesidad que se les aplica actualmente, en el sector salud principalmente, como es el caso de los guantes y demás dispositivos médicos.
  • Reducción del impuesto a la renta para los ejercicios 2019 y 2020: El pago de este impuesto debería contemplar una reducción sustancial que permita a las empresas mejorar su flujo de caja de emergencia y en lo posible, dejar el cobro de este impuesto en cuotas y para el 2021.
  • Levantamiento de excepciones porcentualmente: Muchas empresas están funcionando en tele-trabajo. Para los que no saben, esta modalidad representa unos beneficios para las empresas que lo adoptan, pero las empresas o sectores que no puedan trabajar bajo esta modalidad como el odontológico, ¿qué? Las empresas podrían funcionar activamente de un 20% a un 30% más de lo que están haciendo ahora. Es preferible cerrar a un 70% u 80% y no al 100%. Esto se haría permitiendo que los empleados, por turnos y por períodos de tiempo, vayan a sus empresas tal como se hizo en China entre los meses de febrero y marzo de 2020.

Se me han ocurrido más ideas que les comentaré en la próxima entrada. Lo importante es que cambiemos el orden de las cosas y que en esta crisis ganen todos sin aprovecharse de la situación. Con el aporte de cada uno lo podemos lograr.

Felipe Franco

@CamEmprendedor

Nota de la editora

Este espacio se diferencia por hablar de estrategia empresarial desde la perspectiva del juego del ajedrez y así seguirá siendo, pero a partir de la próxima semana Felipe Franco quiere ofrecernos dos columnas y, mientras dure la cuarentena, sobre la coyuntura actual. Es decir, presentará una con la temática habitual y otra para hablar de reflexiones personales que giran en torno a temas relacionados con la crisis mundial.