Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

Estado policivo y autoritarismo a nivel local – Caso Siloé

Resulta desconcertante ver como algunos Alcaldes de esta república banana llamada Colombia, a pocos meses de sus posesiones, han comenzado a asumir actitudes propias de Estados Policivos, es decir, de Estados represores y controladores de las libertades y derechos de los ciudadanos, reproduciendo a nivel local lo que es claro y evidente a nivel nacional, en donde el Presidente, al amparo del Estado de Emergencia Económica Social y Ecológica, ha destinado recursos, en medio de una crisis sanitaria, económica y social sin precedentes, al fortalecimiento del pie de fuerza, la inteligencia militar, la obtención de camionetas blindadas, el sostenimiento del sistema financiero y la gran industria, y al manejo de su imagen (con dineros destinados para la paz), mientras deja en remojo medidas eficientes para fortalecer el sistema de salud, y garantizar la alimentación y un ingreso mínimo a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Encontramos un ejemplo de ello en la ciudad de Santiago de Cali (aunque otro tanto podríamos decir de Bogotá con Claudia López), en donde su burgomaestre, Jorge Iván Ospina, quien se presenta como adalid de las causas populares y defensor de los más necesitados, henchido del poder que le da ese reinado temporal que a nivel municipal se ganó con el apoyo del pueblo, y asesorado por una cohorte de minúsculos y miopes funcionarios, entra a dar rienda suelta al lado perverso y oscuro del poder, expresado en el ejercicio brutal de la fuerza pública para dispersar la ocupación temporal que de un terrero público en el reconocido barrio Siloé (abandonado a su suerte desde hace casi 18 años) hicieran unas familias del sector, en medio de la crisis generada por la pandemia, al no contar algunas de ellas con los recursos para seguir pagando sus arriendos (y acumular más deudas por ese motivo), y otras por estar viviendo en condiciones de hacinamiento (se pudo constatar que en espacios que rondan los 9 metros cuadrados muchos de ellos); así pues, se confrontó a la comunidad con la Policía, acrecentando la zozobra, el miedo, los odios y la miseria entre Los Condenados de la Tierra (que incluye, obviamente, a los miembros de la misma fuerza pública).

Son ellos, funcionarios del más alto nivel municipal los que, desde el lugar privilegiado que les brinda la cima de la montaña, dan órdenes cual si fueran avezados estrategas militares, y observan, cual pervertidos taurinos, como el mejor armado embiste a niños y niñas, mujeres embarazadas, Personas con Discapacidad, jóvenes con ganas de vivir y adultos en procura de esa tranquilidad que los avatares de la vida le vienen negando; son esos funcionarios, provenientes de diversas y hasta contradictorias vertientes políticas de la región (producto de componendas políticas), muchos de ellos de “noble cuna” y que se mueven muy bien en el sector privado, los que terminan dirigiendo los destinos de lo público, sin el más mínimo principio y orientación de lo que implica este sector, en donde el Estado no se debe a sí mismo sino a la comunidad de carne y hueso que le necesita.

Anuncia el señor alcalde, con voz maternal y ante los medios masivos de comunicación hegemónicos, cual vedette, la puesta en marcha de un Estado de Solidaridad que el mismo está muy distante de representar con este tipo de acciones, las cuales, por el contrario, llevan a vaticinar el perfilamiento de un Estado Policivo cada vez más fuerte y brutal, que puede agudizar la crisis de legitimidad de las instituciones, a menos que se corrija oportunamente esta actitud.

La situación acontecida en el barrio Siloé de Cali, es decir, la ocupación hecha por la comunidad, puede representar la oportunidad para que el Estado ponga en práctica la construcción de un modelo de gestión pública que lleve a la solución de problemas a personas reales, con necesidades reales, no con miras solamente de solucionar lo urgente (pandemia), sino de trabajar también sobre lo importante, que es, en concreto, satisfacer la necesidad de vivienda digna para un sector de la sociedad, trabajando desde el barrio, con la gente que lo habita, y quienes estarían en condiciones de aportar con su trabajo a la obtención de tan importante fin.

Dicter Zúñiga Pardo Abogado – Universidad Libre de Cali.

Analista Político

Nota de la Editora: El abogado Dicter Zuñiga es invitado permanente del Informativo Nuestra Gente del Canal 2, que en época de Aislamiento Preventivo Obligatorio está siendo emitido a las 9 de la mañana. Dicter, desde su experticia aporta contexto en las discusiones y una mirada enfocada en la garantía de los Derechos Humanos.