La Economía del Cuidado

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Por: Vilma Eugenia Penagos

«El aporte de las mujeres a la economía mundial tiene un valor de 10,8 billones de dólares anuales«.

Desde los años 70s del siglo pasado, los distintos movimientos de mujeres en el mundo luchan para que el trabajo de las mujeres en el cuidado de los niños y las niñas, de las personas mayores o enfermas, realizado desde tiempos remotos, sea reconocido como un trabajo generador de riqueza y, por lo tanto, como parte del sistema económico. Medio siglo después, las labores que las mujeres han realizado con tanta enteresa y dedicacion, logran superar las barreras culturales que no permitían su reconocimiento y su aporte a la economía y el progreso de la sociedad.

En el pasado mes de enero, OXFAM, la Ong inglesa que trabaja contra la pobreza en el mundo, presentó al Foro Económico Mundial de Davos un contudente informe donde señala que para acabar con el hambre y la desigualdad en el mundo hay que empezar por reconocer el trabajo del cuidado como una estrategia para superar el hambre y la desigualdad en el mundo.  

El informe empieza alertando sobre la grave situacion de pobreza que aumenta cada año en el mundo:

“La desigualdad económica está fuera de control. En 2019, los 2153 milmillonarios que hay en el mundo poseían más riqueza que 4600 millones de personas. Esta enorme brecha es consecuencia de un sistema económico fallido y sexista que valora más la riqueza de una élite privilegiada, en su mayoría hombres, que los miles de millones de horas del esencial trabajo de cuidados no remunerado o mal remunerado que llevan a cabo fundamentalmente mujeres y niñas en todo el mundo.”

Es decir que el sistema económico mundial cuyo principio fundamental es la acumulación de riqueza por parte de una minoría, genera cada vez más pobreza para la mayoría de la población mundial.  En otras palabras, la riqueza que se obtiene no es el resultado de la eficacia del sistema, sino del desconocimiento real del trabajo que hacen las personas en la base de la producción, en particular el trabajo que hacen las mujeres pobres.   

Las cifras así lo demuestran, mientras la riqueza obtenida por los más ricos se ha incrementado exponencialmente entre el 2011 y el 2017, los salarios reales apenas si han aumentado en un 3%.

Informe de Oxfan. Enero 2020

A esta innegable realidad se suma otra  aun más injusta e inhumana. La extrema riqueza está en poder de unos pocos hombres. Si bien, cada vez hay más mujeres trabajando y contribuyendo a la economía de mercado, es sobre todo como mano de obra barata e incluso gratuita. Esta situacion está extrechamente relacionada con un forma de pensar que no ve y por lo tanto no valora el trabajo que hacen las mujeres en el hogar, en el cuidado de los hijos y las hijas, de las personas mayores o enfermas. Este trabajo invisible que tanto se pondera socialmente, no es valorado económicamente. Quién no estaría de acuerdo en decir que las mamás cocinan rico, que tienen remedios infalibles para todo. Quién no estaría de acuerdo en afirmar que madre solo hay una, y como ella nadie más. Sin embargo, las personas más pobres, las más desprotegidas, las que se convierten en un estorbo para su decendencia son aquellas mujeres mayores que ya no son utiles para el trabajo doméstico y que tienen que vivir de la caridad de sus hijos, sobrinos y nietos. Según la Comisaria de Familia de Cali estas mujeres son las personas más pobres y las más desprotegidas en la vejez, no cotizaron para la pensión, no poseen ningun bien inmueble ni renta alguna. Esta situación no cambiará  mientras mujeres, conciencientes de esta injusticia, no tengan presencia en las instancias de poder donde se toman  las deciones. Mientras sean los hombres ricos y poderosos del mundo quienes tomen las decisiones politicas y económicas. 

Informe de Oxfan. Enero 2020

Oxfam ha calculado que tan solo el trabajo de cuidados no remunerado que realizan las mujeres aporta a la economía un valor añadido de al menos 10,8 billones de dólares anuales, una cifra que triplica la aportación de la industria de la tecnología.  

Informe de Oxfan. Enero 2020

Las mujeres que  se ocupan del cuidado de sus familias sin recibir remuneración alguna y aquellas que trabajan atendiendo a otras personas como trabajadoras domésticas son uno de los sectores laborales más explotados del mundo. Tan solo el 10% están protegidas por la legislación laboral general en la misma medida que el resto de profesionales y menos de la mitad goza de la misma protección en términos de salario mínimo. Las legislaciones nacionales no estipulan un límite de horas para la jornada laboral de más de la mitad de las personas trabajadoras domésticas. En los casos más extremos de trabajo forzoso y tráfico de personas, quienes realizan el oficio doméstico  se encuentran atrapadas en las casas de sus “empleadores”, que controlan absolutamente todos los aspectos de sus vidas, lo cual las deja en una situación de invisibilidad y total desprotección. Se calcula que el dinero que se roba a las más de 3,4 millones de empleadas domésticas en situación de trabajo forzoso que hay en todo el mundo asciende a 8 000 millones de dólares anuales, una cifra equivalente al 60% de los salarios que deberían percibir.

Informe de Oxfan. Enero 2020

El informe insta a los gobiernos de todo el mundo a orientar sus políticas hacia el desarrollo de una economía más humana que beneficie al 99% de la población, y no solo al 1%. Un mundo en el que todas las personas tengan empleos seguros y salarios dignos; un mundo donde nadie tenga miedo de enfermar por el costo de la atención médica; un mundo donde todas las niñas y los niños tengan la oportunidad de desarrollar todo su potencial. Para ello solicita poner en marcha iniciativas conjuntas y adoptar decisiones políticas valientes que permitan reparar los daños ya hechos, y construir sistemas económicos que cuiden de toda la ciudadanía.  

La gran cantidad de datos cuantitativos que acompaña el informe son una prueba fehaciente del valor económico del trabajo de las mujeres y del aporte que hacen a un sistema económico que no lo reconoce porque la cultura dominante nos ha enseñado que el trabajo del cuidado es la función natural de las mujeres, pues llegó la hora de cambiar las mentalidades.   

Vilma Penagos Concha

Enero 31 de 2020

Nota de la Editora: La Profesora Vilma Eugenia Penagos es nuestra columnista invitada esta semana. Compartimos con nuestros lectores algunos datos de su valiosa experiencia y formación académica:

Vilma es Licenciada en Filosofía e Historia de la Universidad Santo Tomas de Bogotá con Maestría en Literatura Colombiana y Latinoamericana y Diploma superior de estudios franceses de la Université  Michel de Montaigne. Bordeaux 3- Francia. Desde 1997 ejerce como Docente Universitaria en Instituciones Educativas como la Universidad del Valle, la Universidad del Cauca y en la actualidad imparte la cátedra «La tropa de sor Juana: escritoras latinoamericanas contemporáneas» en el Departamento de Arte y Humanidades de la Universidad ICESI.

Por el enfoque del texto es importante destacar su formación en Perspectiva de Género:

Pasos del sistema político electoral hacia la igualdad de género. Bogotá 30 de marzo de 2016. Instituto Holandés para la Democracia.

La mujer y la escritura desde una perspectiva de género. Cali, junio 9 de 2001. Jornada de trabajo realizada por el Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad – Univalle.

Presente y futuro de los estudios  de género en Colombia. Cali, noviembre 18 al 20 de 1993.  Seminario realizado por El Centro de Estudios de Género, Mujer y Sociedad  – Univalle.

Planeación con perspectiva de género. Bogotá DC, agosto  4 al 6 de 1992. U. Externado de Colombia

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