Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

La vida de un tatuado.

Por: Valentina González González

A sus 12 años y siendo monaguillo, Juan David Tafur jamás imaginó que 8 años después, a la edad de 20, tendría 19 tatuajes por todo su cuerpo, hoy recuerda la escena de su primer tatuaje, cuando el sonido de la máquina penetraba en su oído y veía la sangre caer de su antebrazo, mientras en su piel se dibujaba un Vegvísir o brújula vikinga, que representa guía y protección en su vida.

Foto por: Juan David Tafur.

Entre sus 19 tatuajes, algunos con significados y otros no, el más importante es uno que lleva marcado en su pecho, un tatuaje de un búho que en la parte inferior está acompañado por un ojo, esto se lo hizo en honor a su abuela fallecida, porque para él, su abuela lo veía y lo sabía todo.

Otro tatuaje para resaltar en su cuerpo, y el que más llama la atención de su
colección, es un pentagrama que lleva en su mano izquierda, y sobre este contó que lo ha salvado en varias ocasiones, “una vez me querían robar, pero los ladrones vieron mi tatuaje de la ‘estrella satánica’ y se asustaron”.

Así como Tafur ha salido bien librado gracias a su tatuaje, esto no ha impedido las malas opiniones por parte de sus allegados, “él es joven y por eso acepté sus tatuajes, si le gustan está bien, pero ese tatuaje que tiene haciendo alusión a algo del demonio, si me genera conflicto”, dijo Pedro Cifuentes, un sacerdote que vio crecer a Tafur.

El tatuaje del pentagrama
fue de los primeros que Juan
David Tafur se hizo y fue por
una serie llamada ‘Hellsing’
que vio y le gustó mucho.

La familia de Juan David al igual que muchas familias de personas tatuadas, al principio se pueden mostrar en contra de los tatuajes, debido a que se guían por estigmas sociales, Eduardo Casanova, un estudiante de sociología de la Universidad del Valle, asegura que: “Antiguamente los que llevaban tatuajes eran los presos, eso creó la idea en las mentes de las personas, sobre todo la población mayor de 40 años, que los tatuajes son un símbolo de la delincuencia”.

Actualmente, los tatuajes han avanzado tanto, que la piel ya no es lo único que se tatúa, y aparte de tatuajes, las personas optan por modificar su cuerpo, este es el caso de Ricardo Ramírez, un caleño con apariencia de diablo.