Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

La Vuelta al Colegio

 ¿Como será el regreso escolar este año?

En estos días de pandemia por el coronavirus, nos llega por las redes sociales gran cantidad de información referente a infinidad de temas, sobre todo relacionados con la crisis sanitaria. Todo está siendo afectado por la pandemia y las medidas que se han tomado o dejado de tomar para controlarla.

Hay algo en particular que me preocupa hoy. Se está discutiendo la mejor forma de volver a las clases para nuestros niños. Que si volver a clases físicas o continuar con las virtuales, que si alternar las clases virtuales con las presenciales, que si los profesores y los alumnos se estarían poniendo en riesgo o no y mil consideraciones más. Pero entonces miremos qué tenemos a ver si podemos organizar un poco el problema.

Tenemos un sistema educativo en el que conviven la oferta pública y la oferta privada. En ambos casos el contenido o pensum está reglado por el ministerio de educación y por lo tanto no debería haber diferencias entre sí, es decir, que para el caso que nos ocupa esto es irrelevante; un colegio ya sea público o privado deberá cumplir con ciertas materias, temas y competencias para cada grado.

En cuanto a infraestructura física mínima, ambos sectores educativos, el público y el privado, afrontan los mismos problemas. Las aulas se diseñaron, adecuaron o construyeron con un número de estudiantes en mente que no podrán cumplir con los distanciamientos que los diferentes protocolos deberán dictar en caso de volver los estudiantes a clases presenciales. Para solucionar esta situación, hay varias opciones. Una es reducir el número de estudiantes por salón, lo que requerirá aumentar el número de salones y de profesores para poder mantener la cobertura. Otra, es alternar los días para atender presencialmente a la mitad y mediante virtualidad a la otra mitad; en este caso se requerirá inversión en tecnología y conectividad para cumplir con la cobertura educativa. Para cumplir con los protocolos de prevención sanitaria, tanto los colegios privados como los públicos deberán instalar lavamanos a las entradas de los colegios e implementar horarios periódicos de aseo y desinfección de superficies en las aulas, oficinas, cafeterías, pasillos y demás áreas. También se requerirán horarios diferenciados de entrada, de los recesos y de salida, para evitar aglomeraciones en los pasillos, patios, cafeterías o baños. Tanto en el sistema público como en el privado, se deberían practicar pruebas de covid-19 a profesores y personal administrativo antes de ingresar a clases, pero esto es difícil de cumplir, debido a la escasa capacidad de nuestros laboratorios para practicar pruebas y si quisiéramos probar también a los estudiantes, el problema sería en realidad gigantesco.

Está por otro lado el problema del transporte escolar. Para disminuir el riesgo de contagio, la capacidad de los vehículos se debe reducir al menos a la mitad, lo que hace que su costo sea más del doble por usuario y se necesitará al menos, el doble de viajes para transportar el mismo número de estudiantes.

Viene además el problema que van a tener que enfrentar ambos sectores educativos por la nueva dinámica económica que enfrentan las familias colombianas. ¿Cuántos padres que se han quedado sin empleo o que están viendo sus ingresos reducidos van a tener que sacar a sus hijos de colegios privados y pasarlos a colegios públicos afectando las finanzas de los colegios que dejan y presionando la oferta del sistema público?

Además, el problema que enfrenta la población rural es diferente a la que se enfrenta en la zona urbana y por lo tanto, las soluciones también deberán ser diferenciadas.

Sin embargo, en todas estas consideraciones, no hemos tenido en cuenta aún las necesidades de los alumnos. ¿Cuántos alumnos están ahora en mayor riesgo de deserción escolar y mantenerlos en sus casas por más tiempo los condena a futuras desventajas laborales y posibles vidas en la criminalidad? ¿Cuántos alumnos están ahora en mayor riesgo de violencia intrafamiliar o abusos sexuales? ¿Cuántos están viendo su seguridad alimentaria amenazada por no recibir raciones del plan de alimentación escolar? No tengo respuestas para estos interrogantes y no sé si alguien los tenga, pero creo que debemos tenerlos muy en cuenta antes de decidir cómo vamos a continuar con las labores educativas.

Personalmente soy partidario de la educación virtual, y que el gobierno se preocupe principalmente por mejorar la conectividad y acceso de los alumnos, porque esto mejorará nuestra competitividad. Pero no se debe llevar al extremo. Podríamos llegar a un acuerdo en el que quienes quisieran podrían atender clases de manera virtual y los demás de manera presencial, y si la demanda de clases presenciales es muy alta, entonces hacer uso de la alternancia entre personas. No podemos permitir que nuestros estudiantes pierdan el contacto con personas de su edad, no podemos perder ese componente social que nos hace humanos. Muchos bebés de hoy que están creciendo en ambientes super sanitizados, probablemente enfrentarán graves alergias o enfermedades dentro de unos años. ¿Cuántos niños y niñas vamos a permitir que por culpa de la necesidad del distanciamiento social, crezcan con la costumbre del distanciamiento físico que derive en un distanciamiento emocional de sus congéneres?

PABLO ANTONIO PEREZ VALENCIA.

@paperezvalencia