Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

¿No hay identidad con el crecimiento del País desde la vista internacional Vs la percepción y realidad ciudadana y empresarial?

A propósito del más reciente informe expedido en Octubre de este año del Foro Económico Mundial (FEM) en el cual indicó qué Colombia se convirtió en el cuarto país más competitivo de América Latina, después de Chile, México y Uruguay, superando incluso a Costa Rica, frente a los resultados del 2018. Logro gracias a qué el País elevó su puntaje en 10 de los 12 pilares medidos, entre ellos la infraestructura, educación y mercado laboral. Igualmente mejoró en promedio 2 puestos en las variables de percepción y 1,8 puestos en las variables basadas en datos duros. Así como en factores de competitividad como desempeño económico, eficiencia del Gobierno, eficiencia empresarial e infraestructura, definidos por el Instituto Internacional para el Desarrollo de la Gerencia (IMD, sigla en inglés).

Posteriormente en el más reciente Informe Nacional de Competitividad 2019-2020 (INC), del Consejo Privado de Competitividad (CPC), que se publica anualmente desde el 2007, con el propósito de analizar en detalle el estado de la competitividad de Colombia, destaca qué los tres indicadores de competitividad ampliamente reconocidos y consultados a nivel mundial como los son el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial (IGC-WEF), el Anuario Mundial de Competitividad del Instituto Internacional para el Desarrollo de la Gerencia (IMD) y el Doing Business del Banco Mundial, incluyeron a Colombia en sus mediciones y coinciden estos que en lo corrido de la década, Colombia se estancó en estos tres indicadores mundiales de competitividad, con caídas visibles entre los años 2015 y 2018 y en el año 2019 tiene un repunte, con mejora en posiciones, proyectándose incluso en liderar en la región para el año 2030.

Además de exponer en su informe el CPC, este panorama de crecimiento del país desde el escenario internacional, hace recomendaciones de acciones a priorizar para qué sean duraderos los avances recientes del país y lograr un desarrollo equilibrado, equitativo y sostenible; con recomendaciones como: 1. Reformar el Código Sustantivo del Trabajo. 2. Implementar mecanismos de evaluación docente. 3. Avanzar en el diseño e implementación de una reforma pensional estructural. 4. Avanzar en el diseño e implementación de un programa integral de vías terciarias. 5. Modernizar la política pública de protección de la libre competencia. 6. Establecer una autoridad de coordinación y supervisión regulatoria e implementar el análisis de impacto normativo. 7. Implementar el plan de modernización tecnológica y del recurso humano de la DIAN. 8. Reformar la institucionalidad ambiental para fomentar la eficiencia en el uso de los recursos naturales. Asimismo el CPC es crítico en afirmar qué sería intolerable, a pesar de tener identificadas problemáticas de país, con alternativas de solución estructurales, no se tomen acciones efectivas y prontas para resolverlos, posiblemente motivado por conflicto de intereses, ausencia de voluntad política, restricciones fiscales y polarización de país.

Pero todo este panorama de repunte internacional en indicadores de competitividad no parece ser internamente la misma percepción ni realidad ciudadana ni empresarial, en ambos sectores se percibe que no sienten los efectos o los repuntes que tiene el país en materia de competitividad y liderazgo de la región, porque principalmente por problemáticas como el desempleo, es reconocido como el segundo más alto de la región, además de la discusión por segunda vez en un año de la reforma tributaria presentada por el Gobierno ante el congreso, la inseguridad e inequidad entre otras problemáticas. Este sentir ha desencadenado qué para este 21 de Noviembre se haya convocado a paro nacional, producto de la inconformidad y descontento por el rumbo del país de diferentes sectores sociales, con argumentos del orden económico como por ejemplo por algunos proyectos de ley presentados por el gobierno, las exigencias de prácticas señaladas por la OCDE, las políticas y recomendaciones que se acogen del FMI, la exigencia de reformas pensional y laboral, el rechazo al continuo asesinato de líderes sociales, la urgente disminución o erradicación de la corrupción y las asignaciones de  recursos para la educación superior pública.

Así pues los resultados de competitividad internacional y la realidad del país qué percibe la ciudadanía es paradójica, no se complementa y confirma ello la convocatoria a paro del orden nacional de este 21 de noviembre. Todo ello envía un claro mensaje qué el gobierno, la estructura legislativa y demás ramas de poder, deben conectarse mejor con la realidad actual del país, acercarse a las causas de las principales problemáticas qué afectan a los diferentes sectores de la sociedad, articular esfuerzos y presupuestos institucionales, tener una interlocución más efectiva y continua con las bases, frente a las nuevas dinámicas políticas, económicas y sociales.

Alejandra Bedoya. Coordinadora de competitividad Grupo Multisectorial

@GMULTISECTORIAL