Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

Pensamientos en el primer mes de Paro Nacional

El Valle del Cauca ha sido uno de los departamentos donde más se ha sentido el Paro Nacional que empezó hace un mes en abril 28 de 2021.

No voy a hacer un recuento cuantitativo ni estadístico de lo acontecido en ese período. Voy a hacer un recuento de las cosas que se han desnudado sobre nuestra vida moderna en Colombia y que muestran lo desconectados que están nuestros líderes políticos de la realidad actual.

Nuestros líderes políticos se han acomodado tanto a la estructura estatal que no entienden que el Estado toma forma a partir de un contrato social (la constitución) y que debe acomodarse a las necesidades de la población de su territorio si quiere mantenerse en el espacio y el tiempo.

Nuestros líderes políticos han olvidado que como en cualquier contrato, lo único que da validez a esa constitución es la voluntad de todas las partes de respetarla.

Nuestros líderes políticos han olvidado que en una verdadera democracia la población debería libremente expresar su voluntad de respetar la constitución y demás normas que rigen en donde viven, mientras que actualmente se da por sentado que por nacer donde se nazca y se adquiera ciudadanía, un individuo acepta tácitamente esas normas y el Estado se encargará de hacerlas cumplir con la fuerza institucional.

Nuestros líderes políticos han olvidado que el Estado debería ser una estructura política al servicio de toda su población, no al servicio de la población más influyente.

Nuestros líderes políticos han olvidado que estamos en una época donde la información se transmite a una velocidad vertiginosa y el actuar del Estado es cada vez más paquidérmico, sobre todo en áreas como las investigaciones anticorrupción, dando paso a la percepción de impunidad que alienta nuevos casos de corrupción y los reclamos de la población contra la corrupción estatal.

Nuestros líderes políticos han olvidado que en muchos casos no se necesitan nuevas leyes ni mayores penas para evitar que la corrupción escale. En lugar de eso se requiere la no interferencia política en el funcionamiento del aparato judicial, con el ánimo de que la justicia pueda realmente funcionar.

Nuestros líderes políticos han olvidado que el Estado no es quien genera los ingresos de la población. Son las personas naturales y jurídicas, las que conforman el conjunto de las transacciones económicas y que generan los ingresos de la población y el crecimiento económico en el territorio.

Nuestros líderes políticos han olvidado que sin el apoyo de la población en el territorio, no hay Estado en el cual hincar su voracidad burocrática.

Nuestros líderes políticos han olvidado que la educación que los jóvenes colombianos han recibido no es la que necesitan para encontrar ocupación o empleo, sino la que el Estado necesita para intentar controlar a sus ciudadanos.

Nuestros líderes políticos han olvidado que su lucha debería ser para reducir la pobreza y no para reducir la desigualdad y que son dos cosas totalmente diferentes e incluso mutuamente excluyentes.

Nuestros líderes políticos han olvidado que de nada sirve obtener desarrollo económico si de paso destruimos nuestro medio ambiente y calidad de vida.

Nuestros líderes políticos han olvidado que las decisiones económicas tanto del aparato productivo como del mercado de consumidores tiene que ver más con la educación y valores de los individuos que con la regulación y políticas estatales.

Nuestros líderes políticos han olvidado que no existen cosas como el «bien mayor», que sean moralmente justificables, cuando el precio a pagar sean el derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad individual.

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