Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

Pensamientos para una candidatura presidencial

Colombia ha cambiado junto con el mundo, y no podemos seguir recetándole los mismos remedios que venimos dándole desde hace 50 años con la esperanza de que esta vez la medicina si funcione.

Necesitamos un cambio en el Estado colombiano. Pero no un cambio de las personas que actualmente están en él, por otras diferentes, pero con la misma visión de estado gigante y de desarrollo irrigado desde un aparato central.

Lo que necesitamos al frente del gobierno es un trabajador que garantice el funcionamiento eficaz, eficiente y oportuno de la justicia en primer término y luego la administración limpia de los recursos públicos. No necesitamos un caudillo que con su megalomanía nos quiera dirigir e imponer su particular visión del desarrollo y supuestas soluciones a nuestros problemas.

A continuación, les voy a plantear las propuestas que yo tendría para los colombianos si fuera candidato presidencial en las próximas elecciones.

  • Desde la presidencia voy a fortalecer la democracia participativa. Se propondrá un referendo para que cualquier nueva Ley de la República pueda ser impugnada por el Pueblo si dentro de los 4 meses siguientes a su aprobación en el Congreso se recogen en ese sentido firmas válidas por un número igual a la votación que sacó el senador más votado de las elecciones inmediatamente anteriores. Cuando esas firmas sean recogidas, el presidente no podrá sancionar la ley. Con eso, si el pueblo vota a favor, tendremos más legitimidad y estabilidad jurídica en el país, pues creo que evitaremos la avalancha de leyes y normas que actualmente inunda el devenir cotidiano en Colombia y empantana el sistema judicial.
  • Desde la presidencia propondré un referendo para reducir el tamaño de la rama legislativa en el país. Lo que necesitamos es más democracia participativa y menos democracia representativa, en la que aquellos a quienes elegimos, una vez en sus curules legislan sin tener en cuenta nuestra opinión.
  • Reduciré el tamaño del estado.
  • Haré una reforma fiscal como debe ser. Reduciendo el gasto público en lugar de aumentando los impuestos.
  • Reduciré los trámites y costos para la creación de empresas y fortaleceré el entorno para los negocios digitales.
  • Se fortalecerá el cooperativismo en el agro y toda la cadena productiva desde la producción hasta la comercialización al consumidor final.
  • Cero permisividades con la corrupción en la contratación estatal, aplicando las normas vigentes y reduciendo los requerimientos para contratar con el estado, facilitando así una sana competencia y el acceso de nuevos contratistas en lugar de las actuales redes empresariales que tienen monopolizada la contratación pública.
  • Reduciré la intervención estatal en los asuntos privados, priorizando la vida, la libertad individual, la justicia oportuna y la propiedad privada.
  • Daré educación virtual gratuita en carreras técnicas y tecnológicas que les permita a los jóvenes emprender o emplearse en trabajos mejor remunerados.
  • Impulsaré la inversión desde y para las regiones. En las regiones es donde se sabe que es lo que se necesita realmente. No se debe decidir en Bogotá lo que se debe invertir en cada región.

Este sencillo decálogo constituye la base de mis propuestas para los colombianos si fuera candidato presidencial.

Estoy seguro de que con ellas se lograría mejorar el funcionamiento tanto del estado como de la economía colombiana, generando oportunidades para nuevos puestos de trabajo y negocios, con lo que reduciríamos la pobreza que en últimas es el objetivo más importante que debe perseguir todo gobierno.

Como no soy candidato presidenciable, me toca buscar entre quienes sí lo son a ver cuál de ellos se acerca más a estas propuestas.

Lastimosamente, todos hacen parte de los que creen que la medicina que requiere esta Colombia enferma es más de esa misma que le vienen administrando desde hace más de cincuenta años. Componendas para garantizar la gobernabilidad, privilegios y amiguismo para saquear la contratación pública, intervención estatal en todos los negocios posibles para favorecer a los grupos económicos afines al gobierno de turno, además del manejo de los medios y la educación para convencer al público que es necesario mantener y aumentar el tamaño del estado y así tener más para saquear mientras se estrangula al sector productivo y al pueblo.

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