Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

Prioridades

Es un mundo complejo, con muchos frentes. Una persona desempeña muchísimos roles al mismo tiempo. Puede ser hija o hijo, de padres entre 60 y 70 años. Pero a su vez es esposa o esposo, también madre o padre de un hijo adolescente o hija de menor edad.

Sigue: la hermana o hermano mayor de una familia de dos miembros más, también empleado o empleada de full compañía, amiga o amigo de sus amigos, miembro de la junta del condominio…¡auxilio! ¿Qué mas? Estamos hablando de lo cotidiano en el mundo de hoy, ¡y faltan roles!

Cada quien desempeña muchos oficios y el agotamiento es eminente, sobre todo con esa manía de querer hacerlo “todo” perfecto como si nos estuviéramos jugando la vida en esa demostración de eficiencia o como si, es posible, mendigáramos reconocimiento a través de esa entrega incondicional a los demás. ¿Por qué vivo en función de otros? ¿De qué me escondo? ¿Qué es lo que no quiero ver?

Enfrentar tantos «frentes» y querer hacerlo perfecto es una forma de lastimarme a mi misma. Es hora de priorizar, es hora de escoger entre lo prioritario y lo urgente. Y a no ser que tenga el síndrome de la “divina providencia” -querer hacer y solucionarlo todo- debo escoger y darle preferencia a ciertos asuntos por encima de otros. Todos los roles no los puedo hacer.

Priorizar es escoger y asumir que no da espera y que puede ser para mañana. No puedo competir con Dios en eficiencia. El agotamiento se da por algo tan sencillo como decidir cuál rol es prioritario. Y aunque no se nombró en la larga lista de oficios, a veces lo más sanador es escogerse a uno mismo. De pronto por allí empieza el orden.