Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

¿Qué elegiremos para Colombia?

Introducción 

La escucha política en Colombia deja oír voces diferentes (unas bienintencionadas, algunas confundidas y otras, no pocas, reduccionistas) intentando interpretar la realidad.

Después de un primer razonamiento al observar las múltiples manifestaciones, se podría inferir, sin el menor temor a equivocarse, que hoy el país —la Colombia invisible, la que poco conocemos— demanda cambios históricos.

Reclamo que a su vez obliga a reflexiones más profundas, a nuevas concepciones (con real sentido de justicia social) que convoquen a nuevos actores y nuevos repertorios dejando de lado tanto la especulación filosófica como a sofistas y a caudillos. ¿Y es que no será este el momento de elaborar y aplicar una nueva teoría de la sociedad civil y una nueva concepción de la historia colombiana? ¿Un nuevo orden social y político que haga sentir orgullosos a unos y otros en los extremos?

¿La dirigencia se mantendrá sin oír? ¿El componente escéptico del grueso de la pirámide social, seguirá tomando partido en debates arcaicos, sin sopesar los pros y contras de los argumentos para adherirse al más persuasivo? ¿No es este el momento de ‘esforzarse’ para descubrir los puntos de acuerdo entre las partes en disputa? ¿No es tal vez la hora de ordenar lo que había que ordenar hace tiempo? Y siempre alerta, porque lo más natural en el pensamiento y en la esencia humana es errar.

Empecemos por aceptar que cada etapa histórica, cada época, lleva en sí los gérmenes de su destrucción, dando origen a otra fase que se le opone y de cuya oposición habrá de originarse una nueva etapa como síntesis de las anteriores. Cuanto más se resistan los cambios, más fuertes y traumáticos serán. Es, pues, este corto raciocinio, un intento de explicar la urgente evolución (reivindicatoria) de la sociedad humana y la actuación del hombre como individuo a partir de factores fundamentales y, muy en especial, de las contradicciones económicas y sus tensiones sociales internas. 

¿Seguirán siendo los ‘grandes hombres’ o los héroes o la providencia, quienes marquen las directrices de la nueva sociedad? ¿O serán los factores económicos y los intereses de los diferentes sectores sociales (seres humanos que perciben y piensan, tienen deseos y actúan, sienten alegría y tristeza), así como sus vulnerabilidades, quienes marquen las pautas? ¿Serán estas las condiciones que impulsen la evolución histórica y los cambios en las fuerzas económicas de producción? ¿Aceptamos una evolución hoy (un cambio social), o esperamos una traumática revolución? A continuación, pues, una serie de elucidaciones que intentan (aclarar) ampliar estos conceptos:

Anatomía de nuestra Sociedad Civil

La Anatomía de una Sociedad Civil es una radiografía que estudia la estructura y la ‘disposición del entramado básico en el marco de sus actividades económicas’. Dicho de otra forma, es el estudio sistemático de las relaciones sociales considerando la producción y la distribución de bienes materiales necesarios para que una sociedad ‘pueda vivir’ y pueda mantenerse sin conflictos ni antagonismos sociales.

Colombia vive un conflicto con claros signos sociales (desatendidos) que se han convertido en un amplio espectro de demandas por parte de sectores inconformes, sectores cada vez más amplios (con altos índices de insatisfacción acumulada) y reclamos que han sido tratados y aplazados —irresponsablemente— como síntomas leves, es decir, como señales, en apariencia, percibidas únicamente por el paciente, ¿podrá esto seguir así?

Las desigualdades son claras y pronunciadas. No es posible negar el contrastado y opuesto panorama de poseedores versus desposeídos (índice Gini para Colombia). Hay una división del trabajo que no permite ascender (nula movilidad social). Es evidente que existe una marcada fragmentación étnica y racial. La situación de debilidad y vulnerabilidad de muchos no da espera; el hambre apremia y la ignorancia espolea. La vida está infravalorada. Hay voces no escuchadas, entre esas la de la Colombia rural e insular. ¿Vive Colombia bajo un capitalismo salvaje y ajeno a las urgencias del Desarrollo Sostenible y del Desarrollo a Escala Humana? Parece que sí.

Producción Social de la Vida

Podemos distinguir al hombre de los animales por la conciencia, por la religión o por lo que se quiera, pero, la gran diferencia con los animales surge a partir del momento en que el ser humano comienza a producir los medios de vida que le permiten asegurar sus necesidades vitales. Analicemos algunos aspectos fundamentales de la producción social de la vida:

Dicha obtención es la premisa de toda existencia humana […] para que se halle en condiciones de poder vivir, esto es: que pueda comer, dormir bajo un techo, vestirse, educarse y recrearse, entre otras necesidades básicas. Todo ello lo consigue el hombre al relacionarse con la naturaleza mediante el trabajo y a través del cual le arranca (con afectaciones ambientales obvias a la Tierra) los bienes materiales necesarios para vivir.

La producción de medios de vida necesita cumplirse todos los días para asegurarla. En contravía a esta necesaria producción, la Colombia que habita la cúspide de la pirámide social, ha tenido una visión miope. ‘Lo justo en lo social’ nunca ha sido su prioridad. Nunca ha pensado sobre qué o sobre quiénes cimienta su poder económico y político.

El campo (la agricultura y la ganadería) está en manos de una clase propietaria de los medios de producción que controla el gran volumen de la actividad agro-industrial y, lo más preocupante, se lucra además de la actividad comercial que se deriva de aquella. Como obvia consecuencia se dan los altos precios producto de una doble utilidad para los oligopolios. ¿No es monopólico que los grandes fabricantes y comercializadores de bebidas sean, a la vez, fabricantes de azúcar y de panela? Para ellos, el azúcar como materia prima es económica a la vez que es costosa para el consumidor, surgen entonces las desigualdades y con ellas la incapacidad del trabajador para acceder a los medios de vida. Surgen así los primeros conflictos sociales y las confrontaciones.

Conclusión primera: la manera de vivir del hombre en una sociedad está determinada por los medios de vida que produce (limitados por el lugar donde vive), por el modo cómo los produce (los instrumentos que utiliza) y por el modo cómo los usa y aprovecha. ¿No están estos temas siendo tratados como problemas menores cuando en realidad son de alta complejidad, con tramas que merecen análisis más profundos que simples conversaciones al paso?

Relaciones de Producción

Son las relaciones que se establecen entre los distintos miembros de una sociedad. Las actividades que aseguran, en sentido amplio, la producción social de la vida según una determinada forma o modo de producción. Es en este punto en el que empiezan las situaciones especiales; pues estas relaciones vienen determinadas por el lugar que se ocupa en la división social del trabajo, es decir, qué es lo que a cada cual le corresponde hacer en ese concreto modo de producción, en el intercambio, en la distribución y en la apropiación del beneficio social. Esto es, qué parte se lleva cada cual del producto global obtenido para satisfacer las necesidades de los distintos miembros de la sociedad.

Conclusión segunda: la desigual distribución del trabajo y el beneficio que caracteriza las relaciones de producción de las sociedades en las que existe la propiedad privada (sin regulación) de los medios de producción, como la nuestra, origina la histórica existencia de clases antagónicas (esclavo versus hombre libre, siervo de la gleba versus señor feudal, clase obrera versus propietario de los medios de producción): origen permanente de los conflictos sociales y motor de la historia, con sus correspondientes efectos en las otras manifestaciones de la vida.  Así pues, los hombres, donde quiera que nazcan, se encuentran necesaria e indefectiblemente, formando parte de un sistema de relaciones de producción que corresponde a una determinada fase de desarrollo de las fuerzas productivas.

¿Elegiremos bienestar y convivencia pacífica colectiva a través del diálogo, la concertación y la inclusión? O, ¿elegiremos una escalada del conflicto social y la confrontación? Podemos taparnos los ojos y los oídos y no detenernos a considerar la Desigual Distribución del Trabajo y el Beneficio y seguir enfrentando ‘molestias’ cada vez más grandes en nuestra sociedad o, de una vez por todas, empezamos a aceptar el estudio y análisis de las Relaciones de Producción, de la Producción Social de la Vida y muy especialmente a adentrarnos en el estudio de la Anatomía de la Sociedad Civil para aplicar correctivos.

El caso es que no podemos olvidar que la historia de todas las sociedades que han existido hasta nuestros días es la historia de los conflictos sociales. Libres y esclavos; patricios y plebeyos; nobles y siervos; miembros de corporaciones y aprendices; todos, han estado de manera continua en una permanente oposición y han llevado a cabo una lucha ininterrumpida, a veces latente, a veces pública. Y no sobra recordar que estas luchas han terminado (cuando no se ha llegado a explícitos acuerdos sociales) en una transformación revolucionaria de toda la sociedad o en la ruina común de los actores en conflicto. ¿Qué elegiremos para Colombia?

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