Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

Ralentizar.

Salud emocional

Vamos a completar un año y como dice la canción “hace un año que yo tuve una ilusión, hace un año que hoy en este día…” Cada quien puede tener una fecha diferente, pero todas coinciden en que fue en Marzo. En Marzo comenzó la pandemia a través de la cuarentena. Se metió en la intimidad de las casas y empezó a hacer de las suyas. O sea que viviremos un mes de “aniversario” de la fecha en que la vida cambio. Se detuvo? Nos rompieron el libreto? Se acabaron los sueños? Creo que la expresión que mejor califica lo que vivimos, lo que estamos viviendo y seguiremos enfrentando es ralentizacion. El mundo no se detuvo, no, el mundo se ralentizó. Que significa?
Etimológicamente significa “hacer más lento una actividad o un proceso” y eso fue lo que realmente sucedió. Como si una mano mágica le hubiera bajado revoluciones a la vida. Como si hubiésemos entrado a cámara lenta, despacio, despacio. En bajas revoluciones, seguimos caminando, trabajando, viviendo, pero el ritmo nunca volvió a ser el mismo. Aún más, creo que no volverá a ser igual.Porque la rantelizacion nos obligó a mirar para otro lado. Frenado el acelere las preguntas interiores se multiplicaron. Qué pasó? Por que a mi? Nos vamos a morir? Cuanto va a durar? Quien es el culpable? Que sigue? Para donde miro? Quien me da una respuesta? Quien ayuda? De que vamos a vivir? Como pago deudas? Dios que se hizo?
El mundo en una vibración diferente y nosotros en otra…pero obligados a disminuir presión. Por eso, aún cuando volvamos (aparentemente) a lo mismo, a la llamada normalidad, la ralentizacion nos marco para siempre. Más despacio, menos acelere y “eso que importa” mientras intentamos empezar a pensar en lo que nunca ocupaba nuestro tiempo. Cual es el sentido de la vida? Con los motores en bajas revoluciones no quedó de otra que aceptar. El mundo sigue ahí pero los que cambiamos fuimos nosotros. Nuestras miradas son diferentes al igual que nuestras preguntas. Y ese cambio de nivel valió la pena. Aún más, vale la pena…

Gloria Hurtado – Psicóloga