Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

Sobre el 28A: con “A” de Avancemos

Llegó el 28 de abril, la conmemoración del todo, el día de los nadies que Galeano
describió, la concentración de cánticos y oraciones para los que fueron y ya no son.
Casi puedo sentir el frenesí de tan magna fecha… imagino lo que hace vibrar las almas y
los corazones de los sujetos y sujetas del paro: siento el respirar profundo de los pelaos
que transpiran resistencia; siento el clamor sentido y azorado de la “mamá vieja” -cual tema
de los Visconti- que extraña a su muchacho, a su muchacha; imagino el resonar de mis
tripas al percibir aquel delicioso aroma que me llama, furtivo, desde una burbujeante olla
comunitaria; me preparo pal guaguancó del concierto, sonrío: los artistas populares, sus
obras, su ritmo, su folclor, su esencia, son vistos, escuchados, aclamados… logró sentirme
orgullosa a más no poder, la euforia se apodera de mi ser y genera un muy sonoro grito de
júbilo: el estallido social no fue en vano, los desaparecidos, los jóvenes y los que no lo eran
tanto que fueron asesinados sistemáticamente a manos de una fuerza pública y un Estado
que los condenó a muerte desde antes de nacer, las y los violentados, el insomnio y el llanto
de los padres, amigos y demás familiares, no fueron en vano. El paro fue, el paro es. Se dió
el primer paso, y ahora, quienes participaron de corazón, con convicción social o ideológica
fuerte, son muestra de ello.


Los kioscos de Puerto Resistencia (el emprendimiento que busca la limpieza del alma, del
pueblo y del bolsillo), las mesas territoriales de paz (la transición del conflicto al diálogo), las
curules obtenidas por la oposición (el deseo manifiesto de un nuevo gobierno, con
inteligencia social y sensatez política), los comunicados de la Unión de Resistencias Cali y
los diferentes puntos de resistencia, rechazando cualquier tipo de violencia e invitando a la
articulación de fuerzas pacíficas y al ingreso a espacios de índole político (expresión pública
de voluntad y progreso popular, ratificación del deseo de reestructurar la lucha colectiva:
pasar de las calles a las urnas y de las urnas, permanente, a la participación ciudadana
activa y la voluntad del pueblo)… el cuento se cuenta solo: el estallido social fue un agente transformador de vidas y de sueños, fue una puerta que se abrió de par en par con un
sinfín de oportunidades por delante, fue y sigue siendo una herramienta de construcción,
pero no solo de aquella construcción material que alza gloriosa un monumento tan feroz
como el de la mano de la resistencia, sino también, como una herramienta para construir el
ser, nuestro ser: si, a veces necesitamos apretar una que otra de nuestras tuercas para
continuar triunfantes, o debemos hacer uso del destornillador histórico, para quitar ese
tornillo que no nos permite avanzar, o, ¿por qué no? a veces necesitamos clavar (hasta lo
más recóndito de nuestra pared física y emocional) con el martillo de la resiliencia, todos
esos miedos e inseguridades que nos hacen creer que no somos iguales a los demás… y
eso, eso es lo que hace único este suceso que vamos a conmemorar: somos un conjunto
de constructores y herramientas de construcción. Construimos país, construimos gobierno,
construimos sociedad y comunidad, después de deconstruirnos, después de llorar, después
de chupar gas, después de marchar, de dar mercados, de cocinar en la olla, de arriesgar la
vida grabando, o después de estar y ser de la primera, o la segunda o la tercera línea…
construimos, en esencia, después de luchar, en distintas posiciones, si, pero con el mismo
objetivo: avanzar.


Me lleno de sentimiento al escribir esto, no puedo creer que ya se cumple un año del
estallido, muchas cosas vienen a mi mente como flashbacks… Tenemos una misión por los
territorios, por la dignidad, por las llamas que fueron apagadas cuando estaban en su
momento de furor. Es nuestro deber continuar con la lucha, continuar con los ánimos
restaurativos de transformación, lo haremos en juntanza, por los que ya no están. Que se
cumpla la consigna: ¡A PARAR PARA AVANZAR!
Avancemos…
Firma,
Sara Román Palmezano, constructora y herramienta de construcción.