Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

Sostenibilidad, perdón y paz

Pese a vivir en uno de los Valles más fértiles del mundo Cali importa el 95% de los productos que consumimos y nuestra ciudad tiene aproximadamente a 5600 personas viviendo en la calle, y hurgando en las basuras.

La pobreza y la inequidad son el primer objetivo de sostenibilidad de las Naciones Unidas. Cuando reflexionamos el por qué una persona llega a estos niveles de pobreza nos lleva directamente a una reflexión histórica acerca del amor, el auto perdón y la prosperidad.

La historia de nuestro continente repite innumerables casos en los cuales la abundancia y fertilidad del territorio, se antepone a la falta de conciencia. Esta situación nos pone contra las cuerdas a la hora de pensar por qué a pesar de tener ríos, montañas, fertilidad, minerales y unas condiciones geográficas inmejorables no nos alcanza para vivir bien y en paz.

Como arquitecto me he dedicado los últimos doce años de mi vida a entender a fondo la problemática de la sostenibilidad. Esto me ha permitido abordar el desarrollo sostenible desde diferentes puntos de vista. Al final de cuentas podría decir que el resultado de todos mis estudios e investigaciones es que la prosperidad es un asunto de amor que inicia en nosotros mismos y se traslada a todos los rincones de nuestro entorno.

Nadie y mucho menos un político va a venir a resolver los problemas que el universo ha puesto en tus manos para que resuelvas tu mismo o tu misma. Nadie te va a venir a entregar todos los días un plato de comida y si lo hace lo hará en un momento puntual por que espera algo de ti. La única persona en el mundo que te puede garantizar éxito, prosperidad, paz, amor y tranquilidad, abundante y suficiente en cada momento de tu vida eres tu mismo o tu misma.

Los recursos naturales a nuestro alrededor son escasos, el agua es limitada, la tierra es limitada, incluso el universo es limitado, al menos lo que está a nuestro alcance. La única manera de observar tu vida desde un punto de vista en el cual puedas garantizar consumir lo necesario para ti mismo es explorar el universo interior que tienes. Allí puedes expandirte todo lo que quieras y no estás incrementando tu huella de carbono.

Ahora bien, para hacer más agradable y grandioso este viaje que se llama vida y este desafío que hoy todos tenemos de hacer nuestra vida sostenible, el universo ha dispuesto para nosotros cómplices. Son aquellas personas que acompañarán tu camino y lo harán más amable, no más fácil, pero si más amable.

Ahora bien, para hacer más agradable y grandioso este viaje que se llama vida y este desafío que hoy todos tenemos de hacer nuestra vida sostenible, el universo ha dispuesto para nosotros cómplices. Son aquellas personas que acompañarán tu camino y lo harán más amable, no más fácil, pero si más amable.

Hoy en día se podría decir que el mundo entero vive una crisis emocional, hay algo en nuestras vidas que no encaja: pareja, trabajo, ingresos, padres, jefes o salud. Para hacer más amable estas situaciones que se presentan en nuestras vidas debemos elegir bien.

Todo en la vida son elecciones, si no eliges adecuadamente a la persona que te acompañará a lo largo de la vida quiere decir que tienes un problema de amor propio. Siempre que elijas a alguien para acompañarte en tu vida y el motivo por el cual lo elijas no provenga de tus propios sueños o de tus propias metas de vida, más allá de lo material, siempre habrá cosas más importantes que tú y tus propósitos. Incluso más allá que tus propios sueños.

Tus socios deben ir en la misma dirección que tienes tú y tus sueños.

Cuando encuentras aquellas personas que alimentan tu vida de cosas más importantes que lo material tu vida empieza a aligerarse y ese aligeramiento es lo que podrá garantizar tu sostenibilidad.

Ser sostenible no es que entren muchos recursos a tu bolsa, ser sostenible es que la relación entre lo que consumes y lo que ganas, esté balanceada, para ello tú debes ser el centro de tu propio sueño y las personas que están al lado tuyo a su vez deben ser el centro de sus propios sueños, por esta razón debes elegir a tus compañeros de vida por aquello que ves más allá de lo físico, lo inmaterial, lo cultural y lo simbólico es en esencia aquello que te traerá una verdadera riqueza.

He podido crear 3 empresas en mi vida. Las 3 han logrado salir adelante y crear riqueza. La primera de ellas la vendí cuando tan solo tenía 20 años, me permitió explorar el mundo de los negocios, entender sus dinámicas, entender que para salir adelante tienes que tener mucho amor propio. La segunda que es con la que estamos ejecutando Guadua Eco hábitat la cree sin capital inicial, en el sub sótano de una oficina creamos algo de la nada, con tecnología, innovación, sueños y entendiendo un problema o necesidad desde la base.

La segunda va a ejecutar un proyecto de vivienda que se podría clasificar como único en su especie en el país.

La tercera que es La Papaya es a la que le he invertido más tiempo y recursos. Quizá la fantasía loca y absurda de hacer arquitectura a partir de los sueños de las personas es lo que me llevó al borde entre la locura y el orden. Hoy estoy convencido de que el éxito es una mezcla de instinto, olfato y buenas intenciones.

Las personas que piensan en el bien común por lo general logran salir adelante.

Cuando pienso en la sostenibilidad se me viene a la cabeza la diferencia entre Sebastián de Belalcazar, fundador de Cali y la Gasca, un hombre español religioso que fue encomendado con la tarea de pacificar nuestro continente.

Ambos venían del mismo país y tenían las mismas facultades otorgadas por la corona española para obrar en América, la diferencia fundamental es que el primero se movió por el miedo; el segundo por el amor. Al final de cuentas Belalcazar murió en Santa Marta habiendo matado a su socio Jorge Robledo y reclamado por la corona española por dicho hecho; “La Gasca” murió en paz en el Siguenza, habiendo recibido la orden de Santiago y siendo valorado y respetado por su congregación. Al primero de ellos no le alcanzó el continente americano para satisfacer su sed de poder y recursos, al segundo le alcanzó para traer un botín importante para la corona española, entregarlo en su totalidad y vivir por el resto de su vida en paz. Volvemos a lo mismo, la base de la sostenibilidad radica en el amor propio y saber reconocer el lugar y la posición que asumimos y aquello que nos merecemos.

Solo cuando logremos perdonar, perdonarnos, amar y amarnos, nuestra relación con el universo será armónica y eso es el Desarrollo Sostenible. 

Felipe Velásquez.

Arquitecto.