Revista Digital CECAN E3

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Archivo Personal de Jorge Gómez

Tenerife, la magia de la montaña

Me ha pasado muchas veces, cuando estoy hablando de temas de turismo y pregunto a mis interlocutores si conocen Tenerife, me responden “Tenerife, ¿España?”, y yo les digo no, Tenerife, corregimiento de el Cerrito, Valle del Cauca, Colombia y su respuesta es “no, ni idea, no he oído hablar del lugar”.

En ese momento tomo mi celular y empiezo a mostrarles fotos de las ocasiones que he tenido la fortuna de estar en este lugar que, para mí, particularmente, es como ir a un espacio, donde la naturaleza y Dios se confabularon para montar los más hermosos paisajes de montaña, en diferentes altitudes, que empiezan cerca a los 1.600 metros sobre el nivel del mar, hasta los 3.800 metros.  

Normalmente la reacción de las personas viendo estas fotos es la misma que yo tuve la primera vez que fui, algo así como, ¡que belleza y esto es el Valle del Cauca! Tenemos, a veces, todavía el imaginario de que el Valle es plano y obvio está el mar y entre esos dos se atraviesan los Farallones, pero en ocasiones no miramos que estamos también en límites de la cordillera central, que, como tantas cosas en este país, es magnífica e imponente.

Y hoy quiero relatarles mi experiencia con Tenerife, quiero contarles y ojalá pueda en lo posible, lograr que se imaginen estos paisajes y que se antojen para ir y conocer uno de esos lugares maravillosos que tenemos en el Valle del Cauca.

Comienzo por contarles que de Cali se toman dos horas y treinta minutos aproximadamente para llegar hasta el casco urbano del corregimiento, saliendo por Palmira. Después de pasar la villa de las Palmas y al aproximarse a la cordillera, lo primero que impacta es que literalmente se atraviesa las montañas en la cuenca del rio Amaime, cuyas aguas acompañan todo este recorrido que se realiza hasta Tenerife.

En este camino se llega al puente de las Águilas, a partir de donde se empieza a observar un paisaje que realmente pareciera que se hubiera llegado a otro departamento o a otro país. Las montañas y el cañón del rio se vuelven una paleta de todos los verdes que uno se pueda imaginar. Por su vocación agrícola, se puede ir viendo y detallando las parcelas y fincas donde se puede observar la riqueza de los suelos y se alcanza a percibir la laboriosidad y productividad de los habitantes de la región.

La primera parada puede ser en la Albecia, donde se puede disfrutar de uno de los mejores cafés del país, porque también de pronto para sorpresa de muchos, el Valle del Cauca es un departamento cafetero y no solamente en los municipios del norte y en este lugar esta uno de las fincas con más premios de calidad cafetera otorgados por la Federación.  Si se antojan, Olga, la propietaria, puede organizar una visita al cafetal, enseñarles las técnicas de recolección y que puedan observar todo el proceso que tiene el grano, pasando por el beneficio, la trilla y el molido, hasta convertirse en esa bebida que nos representa a nivel mundial. Va a ser muy difícil eso sí, que se resistan a comprarle café a Olga y también ella les contará donde pueden adquirirlo en Cali, pero lo más interesante es que les pueda contar la historia de su familia, de cómo llego a esta región y todo el proceso que ha llevado para tener la calidad de su café donde está en este momento.

Después de visitar a Olga, muy cerca de allí, hay que ir donde Vladimir, el propietario de una truchera. Es un sitio de nuevo hermoso, donde se puede almorzar y disfrutar de una de las mejores truchas del país, sin temor a equivocarme. Para los que le gusta la pesca, allí también pueden practicarla si es del caso. Curiosamente la mayor parte de la venta de las truchas que se cultivan en este lugar, se hacen a clientes en el valle del Cócora, si efectivamente, en Salento y alrededores. Cuando vayan a esos lugares turísticos la próxima vez pueden pensar, que la trucha que están comiendo puede ser vallecaucana.

Continuando en el camino hacia Tenerife, se encuentran diferentes lugares, donde los paisajes siguen siendo espectaculares y poco a poco se empiezan a encontrar las palmas de cera, nuestro árbol nacional. De nuevo es común que, al mostrar fotos de Tenerife, las personas pregunten, ¿esto es en el Quindío?, y de nuevo la respuesta es no, esto es el Valle del Cauca. De hecho, se pueden observar bosques completos de palma de cera, lo cual no es tan común encontrar y al tiempo que se sigue recorriendo el camino, se puede sentir la paz de la región, la tranquilidad que se respira y nos damos cuenta sin duda que es un lugar que es ideal para la desconectarse del mundo y darse un tiempo para uno mismo.

¿Qué más puedo hacer en esta región?, lo más imponente desde mi punto de vista es subir al páramo de las Domínguez, y llegar hasta la laguna negra. Es una travesía larga, que toma todo el día, exigente físicamente, pero sin duda, vale la pena completamente. Entrar y ver los bosques de frailejones del páramo es una sensación indescriptible, es literalmente una fábrica de agua, una fábrica de vida. Cada frailejón tarda un año en crecer un centímetro y allí podemos ver algunos que pueden llegar a los tres metros y más. Continuar en el camino en el tope de las montañas es sentirse como en un avión literalmente viendo abajo como sigue la vida normal y una vez se llega a la laguna, es necesario sentarse, acostarse, contemplar y agradecer por toda esa belleza que se ha visto durante todo el camino. Es en ese momento, después de haber sido objeto de una descarga tan inmensa de generosidad por parte de la naturaleza, que nos damos cuenta, lo pequeños que somos, pero también lo peligrosos que podemos ser para el ecosistema.

Continuar en el camino en el tope de las montañas es sentirse como en un avión literalmente viendo abajo como sigue la vida normal y una vez se llega a la laguna, es necesario sentarse, acostarse, contemplar y agradecer por toda esa belleza que se ha visto durante todo el camino.

Desafortunadamente este espacio es limitado para contar todo lo que se vive en esta región de gente amable, tranquila, trabajadora, que sufrió como tantos y de manera fuerte la violencia y el conflicto armado, pero que hoy en un remanso de paz y de tranquilidad. Sin duda no dejen de ir, visitar, es una de esas experiencias únicas y lo mejor, muy muy cerca.

Mis agradecimientos a todas las personas que conozco en la zona, particularmente a Nelsy Arango y Kamilo Escobar, quienes se tomaron el tiempo de mostrarme la tierra de sus ancestros y luchan todos los días porque la región sea reconocida como un destino turístico, no solo para el Valle, sino para el mundo entero.

Jorge Gómez

@jorgealbertogo9