Revista Digital CECAN E3

Examinar. Entender. Evaluar

Un Paro Sui Generis

Por: José Aníbal Morales C.

Parar con y para los que ya están parados y encerrados

Pero si…¡ya estamos en paro! Los estudiantes están en casa, aprendiendo lo que pueden, de la manera que pueden, con los recursos que tengan. Los docentes están en casa, haciendo grandes esfuerzos por enseñar algo, por lograr que los estudiantes desarrollen algunas competencias esenciales y la mayoría lo hace en condiciones muy difíciles, aprendiendo del ensayo y el error en el manejo de las nuevas tecnologías y usando sus propios recursos. Gran parte del pueblo colombiano está parada, no hay trabajo. Encerrados todos.

¿Qué voy a hacer como docente o directivo en estos días de paro virtual? ¿Decirles a los estudiantes y a sus familias que “no vayan” a clases porque hoy no hay, cuando la escuela está cerrada? ¿Decirles que no vamos a estar porque vamos a ir a las calles a protestar contra este gobierno irresponsable e incumplido? Pero en este caso nos cuestionarán que seamos un ejemplo negativo e irresponsable en relación con la aplicación de las políticas de auto cuidado y de bioseguridad, en principio porque probablemente no cumpliríamos con la exigencia del distanciamiento social que la tragedia de la pandemia (en pico muy alto) nos exige.

¿Qué sería entonces aconsejable hacer? Un paro sui generis.

Paro porque se incumple la Ley de TICs (Ley 1978 de 2019) que exige al gobierno brindar conectividad a toda la población y por ello la mayoría de nuestros estudiantes no puede avanzar en su aprendizaje en casa, en el campo es casi el 90%.

Paro porque las políticas del gobierno Duque no han sido efectivas y la pandemia sigue creciendo a pasos agigantados, matando ya a más de 13.000 colombianos, mientras que la corrupción campea en ese gobierno y el pueblo no puede acceder a los recursos que le permitan satisfacer las necesidades básicas. En unos días podríamos estar en el grupo de los diez países con las peores consecuencias de la pandemia.

Paro porque debe exigirse al Congreso de la República y al gobierno que apoyen el proyecto de ley de la renta básica para las mayorías empobrecidas de la población, en paro real porque la pandemia y las cuarentenas les han quitado sus ingresos para garantizar la subsistencia en condiciones dignas.

Paro porque el sistema de salud no ha recibido los recursos indispensables para enfrentar la pandemia del Covid-19 como debe ser y por ello el personal de la salud afronta la lucha contra la enfermedad en medio de la escasez y la exposición al contagio por no tener los elementos de bioseguridad exigidos, además de que en muchos casos no reciben el pago oportuno de sus salarios.

Paro porque el sistema de salud del magisterio sigue siendo un desastre y la desatención o la mala atención cobra la vida de maestros, maestras o sus familiares.

Paro porque este gobierno no ha hecho prácticamente nada para detener el genocidio de los líderes sociales y siguen produciéndose los asesinatos casi a diario en diversas regiones del país, sin que sus autores sean combatidos eficazmente por las fuerzas del Estado.

Paro porque es grande el incumplimiento de los acuerdos alcanzados en el paro anterior, por lo que sigue siendo normal la máxima de que “para exigir el cumplimiento se debe hacer otro paro”.

Paro porque es vital que el pueblo colombiano todo respalde las decisiones de los jueces, en especial de la Corte Suprema de Justicia, en la coyuntura que hoy vive. Se trata de defender la sociedad y el estado democrático y participativo, el Estado Social de derecho y evitar que tendencias fascistas escudadas en el denominado “estado de opinión” se apropien de las instituciones políticas.

Son muchas las razones que explican y fundamentan el paro nacional, sin duda. Lo que no es muy fácil de explicar es que paremos para decir “no a la alternancia”, sobre todo porque esta no existe sino como una posibilidad que finalmente queda en manos de las comunidades educativas, en uso de la autonomía institucional. Mientras la pandemia se mantenga en los niveles actuales de contagio y de muerte, a nadie se le ocurre llamar a los estudiantes a clases. Ahí tenemos los espejos de los países en los que las curvas de la pandemia bajaron definitivamente. Cuando ello ocurre es obvio que cambia la percepción de la población y se hace posible el retorno a las aulas, garantizando las condiciones de bioseguridad requeridas. ¿Desobediencia civil a cuál orden, a cuál resolución o decreto? Llamemos a la desobediencia civil contra las políticas que sí están agravando la situación del pueblo colombiano, de manera real y efectiva, cobijándose bajo la coyuntura de la emergencia sanitaria y económica.

No es lo mismo decir NO A LA ALTERNANCIA (así, a secas) que decir SÍ A LA ALTERNANCIA, PERO CON CONDICIONES DE BIOSEGURIDAD GARANTIZADAS. Y entonces, paremos para exigir que lleguen, que estén los recursos necesarios para garantizar esa seguridad, pero no aparezcamos ante el país diciendo que no queremos el retorno de los estudiantes a las aulas. Ellos lo necesitan (mucho, muchísimo), nosotros también, pero, claro, en condiciones seguras de protección y aislamiento. Los educadores debemos ser los primeros en exigir el retorno a las aulas, liderando la lucha por que se den las condiciones para ese retorno. Para ello, debemos prepararnos y trabajar con las comunidades educativas. No podemos enviar mensajes que nos inmovilicen e inmovilicen a estas.

En cambio, el paro nos debe permitir acercarnos más a los estudiantes y a sus familias, dialogar con ellos, explicarles lo que pasa, escucharlos, hacerlos parte de la situación oír sus sugerencias e inquietudes, construir comunidad.

Paremos de manera sui generis, trabajando con nuestros estudiantes, en los encuentros grupales, en las clases remotas o virtuales, aprovechando los espacios, los tiempos, para contribuir a la concientización de nuestro pueblo acerca de lo que nos pasa, valorando su resistencia y la del pueblo colombiano. Ahí los tenemos, nos esperan, al menos los que pueden conectarse. No los desaprovechemos. Contribuyamos a desarrollar esas competencias ciudadanas básicas de las que solemos hablar, basadas en valores tan importantes como el espíritu crítico, otra, el trabajo en equipo, otra, la solidaridad y la cooperación. No perdamos la oportunidad.

Este paro es necesario pero sui generis, paremos trabajando, paremos con los que ya están parados. Nos necesitan y los necesitamos. Puede ser un pequeño aporte a la liberación del pueblo. Paremos con todos y todas.

¡Para la vida, la justicia y la paz, todo. Para la guerra, la violencia y la muerte, …nada!

Cali, agosto 12 de 2020, bajo los efectos de la pandemia por Covid-19, con 410.453 contagiados y 13.475 muertos en Colombia, y 20.075.600 contagiados y 736.372 muertos en el planeta.

PD: si no estás de acuerdo con mis planteamientos, recuerda que tú puedes hacer los tuyos. Simplemente hago uso del derecho a la libertad de pensamiento y de expresión que se manifiesta en la vigencia de un espíritu crítico.