Perder.

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Salud emocional

Por: Gloria H

Es clara la idea que de esta crisis no podemos salir iguales. No podemos continuar haciendo lo mismo: ni los mismos criterios, ni las mismas ideas ni siquiera los mismos valores. Y asi como entramos en cuarentena para protegernos y proteger a otros de la epidemia, nuestra mente debe entrar a cuarentena “de revisión”. No importa que los demás no lo hagan, no es necesario reclamar porque otros decidan seguir igual. Si tu tienes conciencia asumirás lo que consideres se deba hacer. Pero es necesario advertir que en este cambio de paradigma se pierde y se gana. Todo proceso evolutivo conlleva perdidas y ganancias. Las ganancias estarán allí para disfrutarlas cuando sea el momento de sentirlas. Lo que si nos marcará de inmediato son las pérdidas, en especial las económicas. Y es necesario aceptar q así como deseamos que los Bancos congelen nuestras deudas, o que el odio político disminuya, que los municipios faciliten el pago de las deudas, que los profesores de mis hijos no sean tan exigentes, o que los servicios de telefonía tengan comprensión, nosotros tendremos que asumir pérdidas frente a otros eslabones de la cadena. Me explico, si pido comprensión para mi significa que yo estoy dispuesto a practicar la comprensión para otros.

Que tan tolerante soy en estas redes? Tengo un arrendatario en crisis? Mis empleados que garantías tienen? La comida que pague y no se hizo merece una devolución del dinero o acepto que debo perder como parte del proceso de cadena? Que estoy dispuesto a perder como contribución al cambio de paradigma? Quien lo creyera, hasta puede ser el empleo, mi relación de pareja ( en crisis) los privilegios del jefe, el horario flexible, en fin. Lo que es claro es que este cambio exige un precio. Hay que pagar por el. Y en la medida que esté dispuesta a aceptarlo será menos difícil. Pero si me resisto, si exijo que otros aflojen pero yo no hago ningún sacrificio, si yo no pierdo nada, es como si la crisis hubiera sido en vano. Todos ganamos y todos perdemos . Por lo tanto es pertinente la pregunta: que estoy dispuesta a perder? Y más vale que la decisión sea “voluntaria” y no fruto de la obligación o de la rabia. Somos eslabones de la cadena y cuál efecto dominó, no podemos sustraernos de sus consecuencias.

¿Que estoy dispuesto a perder?

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