Visión periférica

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Quizás este término de la vista periférica sea más escuchado en deportes como el fútbol o el baloncesto, pero ¿en el ajedrez? Le dedico al ajedrez un buen tiempo a diario: estudio táctica, aperturas, partidas de grandes maestros y juego en línea con gente de diferentes partes del mundo; aunque considero que me falta mucho por aprender y mejorar. La semana pasada me ocurrió algo que me llevó a pensar que en ocasiones también esto podría suceder en la vida real y más concretamente en el ámbito empresarial. Jugaba una partida en la que mi adversario ubicó una pieza muy temprano en un rincón del tablero y el juego siguió su curso. Por un buen rato del juego tuve en cuenta la posible amenaza del caballo arrinconado aunque el riesgo era muy bajo en ese momento. Después de varias jugadas y con base a la estrategia que había escogido en el medio juego, ubiqué mis piezas de tal manera que estaba logrando sacar una buena ventaja posicional y al ver una oportunidad de mate, sin dudar, moví la dama que estaba bien protegida, supuestamente, por uno de mis caballos. Ese caballo enemigo que en algún momento había considerado como inofensivo se había vuelto paisaje y “dejé de verlo”, dejé de tenerlo en cuenta, quizás por la presión del tiempo que ya se estaba acabando y perdí mi dama. Al final acabé abandonando la partida. Error de principiante dirán algunos, pero también sucede en la élite, aunque con no tanta frecuencia. Según la Revista Apunts, la visión periférica es “la habilidad de localizar, reconocer y responder a la información en las distintas áreas del campo visual alrededor del objeto sobre el cual se fija la atención” y que en este caso es el éxito de un negocio o empresa.

He hablado que cada pieza del ajedrez corresponde a algún aspecto o criterio del mundo empresarial pero no hay ninguna que represente al emprendedor o al empresario. Podría pensarse que es el rey, pero no es así. Tal como les conté en el caso de Diego Sardi y Ventolini, el empresario o el emprendedor es el jugador de ajedrez. El rey viene siendo el éxito del negocio o empresa. Si mi rey recibe mate es probable que mi negocio acabe cerrando. Por eso es importante realizar un muy buen control y seguimiento a la ejecución de la estrategia.

Toda estrategia se basa en uno o varios objetivos de los cuales salen ciertos indicadores de desempeño que deben tener una meta. Todas las actividades relacionadas con el cumplimiento de la estrategia se consolidan en el cuadro de mando integral el cuál informa el estado real de la ejecución de la estrategia y si se están alcanzando o no las metas, logrando así mismo el cumplimiento de los objetivos. El fin del cuadro de mando integral es el de alinear y enfocarse en la estrategia. Con esto, tanto empresarios como emprendedores, tendrán siempre a la vista los caballos arrinconados que, inicialmente no representaban riesgo alguno y después desestabilizaron una partida supuestamente ganada.

No se puede administrar lo que no se mide, y no se puede medir lo que no se puede describir. El éxito en la ejecución de la estrategia se basa en tener una descripción muy clara de la misma además de un estricto seguimiento. Una organización, grande o pequeña, con mucho recorrido o que apenas está naciendo, y que realmente está pensando ejecutar una determinada estrategia para competir con el deseo de obtener rendimientos económicos sostenibles para sus inversionistas debería mantenerse concentrado en ella sin perder de vista amenazas u oportunidades. Para esto es fundamental que exista una actitud desde los directivos que motive al cambio. Así se puede asegurar que la estrategia sea una tarea de todos los días como parte de un proceso de gestión continua. Si se logra que cada miembro entienda la estrategia en términos operacionales se habrá conseguido alinearla con la organización.

El seguimiento también es importante. Si no se están alcanzando las metas siendo estas realistas, retadoras y alcanzables es porque algo no está funcionando como debe ser. Las tareas asignadas a cada objetivo aportan al logro del mismo por lo que si hay demoras, ineficiencias, re-procesos o incumplimientos en su ejecución debe actuarse de manera oportuna. Estar monitoreando siempre, todas las casillas del tablero, y evaluando cómo cambia la situación una vez se van ejecutando tareas permitirá que:

  • La organización no pierda la concentración en su estrategia y tenga presente y en cuenta cada pieza de su ejército, su ubicación en el tablero, su rol y propósito.
  • Se pueda actuar oportunamente para cerrar la brecha que se esté abriendo entre la estrategia planeada y su ejecución.

Alcanzando una visión 2020

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